Todo parece indicar que desde Palacio de Gobierno en Veracruz, donde reside el Poder Ejecutivo del Estado con sus más altos funcionarios.. Han decidido tomar las riendas en unos de los terrenos, que anteriores gobiernos locales, prefirieron administrar con precaución y este es: El control político del transporte público.. Este gobierno prepara una iniciativa para incorporar formalmente a Uber, DiDi, inDrive y otras plataformas a la legislación estatal, obligándolas a cumplir reglas, asumir responsabilidades, verificar a sus conductores y pagar impuestos.. Algo razonable en un tema muy delicado..
“Garganta Profunda” cuenta que la decisión de Rocío Nahle García, como gobernadora es la de no permitirles hacer lo que quieran a estos trabajadores vía plataformas digitales, sino que los mismos puedan competir dentro de la ley.. Por lo tanto, la diferencia es enorme.. Durante años, el debate se presentó como una elección entre defender a los camioneros y taxistas o entregar las calles a las aplicaciones.. Lo cual se veía como una falsa disyuntiva construida para proteger el inmovilismo.. Ya que la discusión verdadera es otra: ¿Quién debe decidir cómo se mueve Veracruz?.. ¿Los grupos de presión o los ciudadanos?..
Ya que lo real es que el transporte público no existe para garantizar la comodidad de quienes poseen una concesión.. Existe para trasladar con seguridad, dignidad y eficiencia a quien estudia, trabaja, visita, consume y vive en Veracruz.. Una concesión no es un título nobiliario.. Es una autorización del Estado para prestar un servicio público.. Y cuando ese servicio deja de responder a las necesidades de la población, el gobierno del Estado tiene la obligación de intervenir.. Y todo parece indicar que eso es lo que precisamente está ocurriendo..
Así que dice “Garganta Profunda” que mientras se prepara la regulación de las plataformas.. El gobierno de Rocío Nahle también dejó de comportarse como simple espectador.. Mediante inversión y un fideicomiso público, impulsa nuevos sistemas de transporte en distintas regiones: “Atenas” conectará Xalapa, Banderilla y Emiliano Zapata con 60 autobuses; “Totonaco” operará en Poza Rica y Papantla; “Papaloapan” ampliará rutas hacia Cosamaloapan, y el sistema “Ulúa” ya cuenta con unidades modernas en Veracruz–Boca del Río..
Todo esto se debe, cuentan en Palacio de Gobierno, que durante demasiado tiempo.. El Estado entregó concesiones y después se “cruzó de brazos”.. Pero ahora apenas vuelve a involucrarse.. Se sabe por boca de los propios funcionarios estatales, que Invierte, diseña rutas, incorpora tecnología, capacita operadores y plantea unidades con climatización, videovigilancia, accesibilidad y mejores condiciones para los pasajeros.. Es decir, características que en otros lugares son normales, pero que en Veracruz algunos pretendían presentar como “lujos innecesarios”.. ABROOOONNN..
Por ello, el mensaje de Rocío Nahle, dado estos días a su altos funcionarios que tienen que ver con el tema, les resulta incómodo para quienes estaban acostumbrados a negociar desde la amenaza: El transporte no puede seguir siendo rehén de quienes creen, que tener una concesión también les concede “derecho de veto” sobre el futuro del estado.. Por supuesto que habrá resistencia.. Pero lo que se conoce como “El Pulpo” transportista todavía conserva brazos, voceros, organizaciones y capacidad para bloquear calles..
La misma Rocío Nahle cuentan que les ha comentado a su personal de comunicación social del gobierno estatal.. Que aparecerán los discursos de siempre: Que se perderán empleos, que las plataformas son una competencia desleal, que las nuevas unidades afectarán a los concesionarios y que el gobierno estatal pretende desplazar a quienes durante años han prestado el servicio.. Pero que dentro de su gabinete le han hecho la observación, que este argumento tiene una falla elemental: Si el servicio tradicional fuera suficiente, seguro, moderno y eficiente.. Las aplicaciones digitales no tendrían una demanda tan amplia..
Según su argumentación, estos funcionarios señalan que “Uber” y “DiDi” no inventaron el descontento.. Sino que llegaron porque el descontento ya existía.. Además hasta mencionan en reuniones sobre el transporte público y su regularización, que la sociedad no descarga una aplicación por razones ideológicas.. Ya que no importa que el usuario sea de MORENA o PAN sino que lo hace, porque quiere saber cuánto pagará, quién conduce el vehículo, cuánto tardará en llegar y qué ruta seguirá.. Lo hace porque busca seguridad, certeza y alternativas.. Así de simple..
Así están las “grillas” sobre el transporte público en Palacio de Gobierno en Xalapa.. Algunos comentan que la competencia no destruye a quien presta un buen servicio.. Lo obliga a mejorar.. Pero los que no están de acuerdo dicen, que cualquier muchacho sin experiencia, que apenas está comienza a manejar, que no pasó ninguna prueba en la Dirección de Tranporte Público, con tal de ganarse unos pesos, toma el carro de la casa, se mete a la aplicación, da el servicio y si sucede un accidente.. ¿Qué pasará?.. Cómo regulan los seguros del vehículo si está dado de alta como particular, no al servicio público.. Nadie ha respondido..
REFLEXIÓN.. Este es el debate que se vive al interior del gobierno de Veracruz, entre los más altos funcionarios en Palacio.. Unos dicen que es peligroso que cualquiera agarra un vehículo y de un servicio, sin estar capacitado.. Otros comentan que esto terminaría con el privilegio de impedir, que existan otras opciones del transporte público en Veracruz.. Esa es la encrucijada que vive la administración de Rocío Nahle.. Al parecer, en estos días tomará una decisión final.. Y le quedan más de 4 años para operar su decisión, antes de que termine su sexenio.. ASÍ QUE AMÉN..