De risa lo que externa el choleño cuando precisa que en su nuevo negocio habrán de aceptar a todos aquellos morenistas que los han agarrado de conejos. Por favor, quién no conozca al primo hermano de Miguel Ángel, que lo compre.
Si alguien tiene fama de agarra pentontos es precisamente Héctor Yunes Landa.
El entenado político de Manlio Fabio Beltrones goza de una famita nada aceptable, pero muy bien ganada, a grado tal que hasta sus más cercanos colaboradores se han llegado a expresar mal de él.
Vaya hasta con su compadre del alma salió mal, actualmente ya medio se hablan, pero el compadrito, ya viviendo en carne propia la ingratitud de Héctor, ha tomado su sana distancia y ha prometido no volver hacer mancuerna con el ex priista.
Por eso ahora que ya le fue entregado el registro al membrete que encabeza pretende envolverse con el manto de la honestidad, intenta enarbolar la bandera de la rectitud y presume que hasta pan come.
Usted le cree, nosotros tampoco.
Héctor en un profesional en eso de agarrar de pentonta a la gente, pobres aquellos que le crean, en el pecado habrán de llevar la penitencia.
Alianza Generacional no representa nada ni a nadie, Alianza Generacional, entiéndase Héctor Yunes Landa, solo va por las prerrogativas, por la negociación en greña y de ser posible posiciones políticas.
El membrete que encabeza Yunes Landa
está muy lejos de ser una auténtica opción electoral, es una quimera el pensar que los veracruzanos le van a refrendar su confianza en las urnas.
Héctor Yunes es el clásico político incongruente, gandalla e intolerante. El choleño únicamente representa la mentira y la simulación, lo distingue el engaño.
En su discurso inaugural volvió a lo mismo, a las frases trilladas y estériles. En su mentecita el primo de Miguel Ángel anida la idea de que con la asamblea realizada el pasado domingo es más que suficiente y se olvida de lo esencial, del electorado, del trabajo de campo y a ras de piso.
El 2027 será el debut y despedida de este membrete. Por lo mientras ya anda presumiendo a sus 30 delegados distritales entre los que figuran ex diputados locales, ex alcaldes y hasta un ex líder magisterial. Puro localismo empobrecedor.
Muchos de ellos ya sueñan con aposentar sus escurridos glúteos en un cómodo sillón del congreso local o por qué no, en la silla principal del pueblo que los vio nacer.
Provecho.
Héctor Yunes Landa, un mercader de la política