Formalmente, pienso que llegamos tarde en Veracruz al reconocimiento oficial del llamado servicio de taxis por aplicaciones (Uber, DIDI, Indrive, Cabify y Bla bla car, entre los más conocidos en México), que, en los hechos, funciona hace unos cuantos pocos años en el estado en forma creciente y con mucho éxito, aunque sin reconocimiento del gobierno y sin estar regulado.
Digo que llegamos tarde porque la idea original del sistema Uber, el primero que existió surgió en París, Francia en 2008, cuando sus fundadores, Travis Kalanick y Garrett Camp no pudieron conseguir un taxi. Al siguiente año, en 2009 nació lo que se convirtió en una verdadera revolución en materia de movilidad urbana cuando surgió en San Francisco UberCab porque permitió solicitar un vehículo mediante una aplicación móvil, transformándose en una compañía tecnológica, y en 2010 se convirtió ya en UberX.
Si se pone atención, sin duda alguna fue el avance de la tecnología telefónica, el progreso se diría, lo que permitió ese nuevo tipo de servicio. En 2012 UberX simplificó su nombre a Uber y lanzó el servicio que todos conocemos ahora, que permite utilizar vehículos de pasajeros estándar y conductores no profesionales, reduciendo drásticamente el costo de los viajes. El sistema llegó a México en el año 2013 transformando el transporte urbano y expandiéndose rápidamente a más de 70 ciudades.
Los taxis de plataformas son servicios de transporte de pasajeros gestionados a través de aplicaciones móviles o sitios web. Conectan directamente al usuario con conductores particulares o vehículos concesionados. Operan bajo demanda mostrando el costo estimado antes de abordar, rastreo GPS en tiempo real y pago digital. Casi me atrevo a afirmar que hoy día no hay quien no haya hecho uso de ese servicio y no haya quedado satisfecho.
La Gobernadora anunció el reconocimiento y la regulación oficial
El lunes, en su conferencia de prensa semanal, la gobernadora Rocío Nahle alborotó al gremio de taxistas del servicio tradicional cuando anunció que enviará este mismo mes al Congreso local una iniciativa de Ley de Movilidad, que ya está revisando con el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Reyes, para que puedan operar de manera normal y legal los taxis por aplicaciones o de plataformas, con lo que, además, el gobierno obtendrá ingresos por el pago de impuestos que se hará por prestar el servicio.
Argumentó, como una de las causas, que quienes prestan ahora esa modalidad “están haciendo lo que quieren”. “Los vamos a obligar a que estén en regla y también a que paguen impuestos, como lo pagan los otros. Y que también el usuario tenga la seguridad, porque ahorita cualquiera baja una plataforma y no sabemos ni quién es el usuario ni quién es el chofer, ni qué seguridad, ni nada, o sea, debe de haber un control y que la plataforma se haga responsable, llámese Uber, DIDI, lo que sea, son muchas”.
Dan buen servicio a bajo costo
En la Ciudad de México, yo mismo me he quedado sorprendido por el buen servicio, la rapidez y el bajo costo en comparación con el taxi tradicional; en otras ciudades del país a las que he viajado, lo mismo, y en el estado tengo muchos conocidos y familiares que van y vienen dentro o fuera de él, incluso a la capital del país, y no he escuchado, hasta ahora, alguna queja. Soy de los que creo que es mejor que se regule la prestación, aunque me imagino que el costo se elevará, pero pienso también que seguirá siendo más bajo y rápido que el de autobuses o taxis.
El cambio va aparejado al desarrollo de las nuevas tecnologías
Quiero entender la inconformidad de los taxistas del servicio tradicional, pero tienen que analizarse los pros y los contras. Para empezar, por entender que tarde o temprano la revolución de la movilidad urbana iba a llegar con el desarrollo de las nuevas tecnologías. El teléfono móvil o celular, por ejemplo, aunque parece que pronto se nos olvidó, acabó con el servicio del teléfono fijo, las nuevas tecnologías acabaron con muchos periódicos impresos que no migraron a tiempo a las plataformas digitales, y un día va a llegar otra revolución con el desarrollo y avance de la Inteligencia Artificial, cuando los vehículos tengan autonomía para moverse solos sin necesidad de chofer alguno.
Fidel entregó 26,304 concesiones y nadie protestó

Me extraña un tanto la inquietud de quienes ahora se oponen al nuevo servicio y que se regule, cuando, en cambio, poco dijeron o no dijeron nada durante la administración del gobernador Fidel Herrera Beltrán, quien inundó de taxis en forma indiscriminada el estado. De acuerdo con un Programa de Reordenamiento de la Contraloría General del Estado, se entregaron 26,304 concesiones, al menos 10,000 de ellas en Xalapa, que con las que había, tiene ahora un padrón de más de 14,000 concesionarios.
Cómo recuerdo que a donde iba y llegaba Fidel, todo mundo le pedía una concesión. Ya había otorgado muchas y seguía dando, y un día, estando yo con él, viendo que le pedían y le pedían, comentó que todo mundo quería ser taxista y que no sabía de dónde iban a salir los pasajeros, por lo que se iban a tener que trasladar unos a otros para obtener ingresos.
Los taxistas no vieron venir el cambio y no evolucionaron
Creo que como en muchos otros campos de las actividades humanas, los taxistas no vieron venir el cambio y no evolucionaron y no se adaptaron a tiempo, y continúan en lo mismo. La mayoría de los dueños no se preocuparon por dar servicio con unidades nuevas o coches no comerciales, dejaron que los modelos envejecieran, algunos no se concientizaron o no los concientizaron de dar buen aspecto, otros todavía se portan groseros, muchos, en la medida en que pueden, abusan cobrando, y todo indica que el negocio, que fue boyante antes de Fidel, ahora se caerá o se caerá más, pero es porque el usuario prefiere el servicio por aplicaciones.
Me atrevo a pensar que, sin embargo, muchos choferes al servicio de un dueño, patrón o concesionario, a los que les piden una cuota diaria, haya pasajeros o no en el día o en la noche, que entreguen el tanque de gasolina lleno, lavada la unidad, etcétera, los verdaderos trabajadores del volante están ante la oportunidad de comprarse un buen vehículo y prestar el servicio a través de plataformas por cuenta propia, es decir, de independizarse sin tener que comprar una concesión de taxi tradicional, generalmente muy caras.
Adiós sindicatos de la CNOP, CTM y de la CNC
Qué cosas. Con la nueva modalidad ya legalizada habrá también implicaciones políticas. Las ya de por si casi muertas CNOP, CTM y CNC del PRI saldrán perdiendo porque se acabarán sus monopolios, ya que hasta hace poco, o todavía, quien quisiera prestar servicio tenía que estar afiliado a algún sindicato de esas centrales de ese partido. A cambio de la concesión, porque amor con amor se apaga, tenían que poner sus unidades a disposición, en forma gratuita, para el acarreo de votantes el día de las elecciones.
Conocí y conozco a muchos líderes de esos sectores priistas y de sindicatos que abusaron y pidieron dinero a quienes querían ser concesionarios y de ello se hicieron multimillonarios, con el respectivo moche para el director de Tránsito y el secretario de Gobierno en turno, o sea que hicieron un gran negocio mediante actos de corrupción. Sé también de muchos potentados que traficaron con funcionarios y se hicieron de flotillas de taxis sin ser taxistas, y han vivido como reyes explotando a choferes.
Algunos taxistas ya prestan servicio tipo Uber
Ahora, conozco casos de taxistas que viendo lo irreversible de la tendencia, de hecho prestan también servicio tipo Uber. Buscan pasajeros para trasladarlos a la hora que sea y a bajo costo. Se han estado haciendo de clientela, que ya los busca. Lo cierto es que el usuario tiene la libertad y la oportunidad de contratar a quien mejor servicio le preste (que el vehículo sea cómodo, de preferencia nuevo o seminuevo, con clima, etcétera). Se entendería que en la iniciativa de Rocío se contemplará que los dueños tengan o contraten algún tipo de seguro que proteja a los pasajeros, en caso de algún accidente.
En el caso de quienes continúen con el servicio de taxis, pienso que sobrevivirán quienes mejor se adapten al reto de la competencia. Imagino también que ahora las concesiones se van a abaratar, aunque ya tendrán poca demanda. Creo que lo que fue una verdadera gallina de huevos de oro, dejó de ponerlos.