Cuando en mayo del 2021 le preguntaron al presidente López Obrador por qué no había visitado a las víctimas del trenazo de la Línea 12 del Metro, contestó con esta perla: “Porque ese no es mi estilo, eso tiene que ver más con lo espectacular y con lo que se hacía antes. A mi no me gusta la hipocresía; me duele mucho lo que pasó, pero no es irse a tomar foto porque son actos demagógicos. Al carajo también con ese estilo, eso tiene que ver con el conservadurismo”.
Cinco años después, la presidenta Claudia Sheinbaum contestó con otra perla cuando le preguntaron por qué le dedicó 25 minutos al pato Merlín y no le ha dedicado ni uno solo a las madres buscadoras. “Yo recibo a muchas madres buscadoras, nada más que no hago propaganda de ello. Recibo casos muy difíciles, muy dolorosos, recibo de manera personal aquí en Palacio Nacional y también fuera de la Ciudad, pero no me gusta hacer algo mediático de eso porque no creo que sea necesario. No me gusta sacar una fotografía de eso porque es un asunto de atención directamente a las personas, a las víctimas”.
Se necesita ser dueño de una desvergüenza de este tamaño para soltar una mentira de esa vileza.
Y es que con ese dato le pregunté a algunas madres buscadoras de Veracruz y su respuesta fue unánime: “Es una mentira de la presidenta”. Una de ellas queriendo suavizar el tono me dijo: “No tenemos conocimiento de que la presidenta nos esté recibiendo de manera privada, al menos no ha nosotras”. Pero otra más bragada indicó: “Le vale madres nuestro dolor a la señora, es una mujer insensible que tiene duro el corazón”.
Reporteros del interior del país preguntaron a colectivos de varios estados con el mismo resultado: “No es cierto lo que dijo la presidenta, es una gran mentira”.
Mientras anduvo en campaña, fueron decenas las ocasiones en que Andrés Manuel López Obrador se comprometió a brindarles ayuda, recursos y atención prioritaria pero nunca lo hizo. Una vez que se terció la banda tricolor las abandonó a su suerte porque jamás las recibió, las desdeñó e insinuó que estaban manipuladas. En las giras presidenciales su chofer llegó a echarles la camioneta encima y terminaron arrumbadas en el cajón del olvido como máxima expresión de la burla presidencial.
Con Claudia Sheinbaum pasa lo mismo.
De manera sistemática se ha negado a recibirlas y se burla de ellas.
Durante la inauguración del Mundial las madres protestaron cerca del estadio Azteca (hasta donde las autoridades lo permitieron) pero al otro día, cuando le preguntaron a la presidenta sobre esa protesta contestó: “Creo que hubo un momento en que había más compañeros de la Comisión de Búsqueda de Víctimas que de las manifestantes”.
“Si nos molestó su comentario grosero, nos llenó de ira la risita cínica e impúdica que soltó mientras lo hacía”, me dijo una mujer que lleva cinco años buscando a su hijo.
Nomás que aguas.
Si desde el punto de vista moral y humano la actitud de la presidenta ha sido reprobable, desde el punto de vista electoral le puede salir muy caro.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, México registra una cifra de 132 mil 535 personas desaparecidas o no localizadas.
Estos desaparecidos tienen que ver conservadoramente con 600 mil personas que son sus madres, padres, esposas, hermanas, hijos, tíos, abuelos y amigos, cuyos votos van a extrañar tanto Claudia como su partido en las elecciones del 2027 y muy en especial en las presidenciales del 2030.
Pero mientras llegan esas fechas, la burla presidencial a estas sufridas pero tenaces y valientes mujeres continúa.
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