junio 1, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

Festejan y presumen lo que el pueblo no palpa

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Tras los siete años y medio de Morena en el poder, no hay mucho para festejar en Veracruz.

Morena festeja con reuniones masivas los informes, festeja para contrarrestar las manifestaciones en contra y ahora festeja haber ganado la elección presidencial hace dos años. Festeja la cúpula de la autollamada Cuarta Transformación porque el pueblo no.

¿Por qué el festejo no es realmente del pueblo?

No hay democracia. Arrasan en las votaciones porque, como el PRI en sus mejores tiempos, tienen a los organismos electorales a su disposición y, cuando pierden, arrebatan con la complicidad del INE, de los OPLEs y de los magistrados, todos ya con el sello color guinda.

Ahí están dos ejemplos sencillos, pero significativos en lo electoral: los casos de Poza Rica y Papantla. Fueron derrotados en las urnas; sin embargo, le dieron la vuelta en la mesa.

Y ante las numerosas derrotas inobjetables en otras alcaldías, no hay problema. Jalan a los alcaldes opositores, ofreciéndoles el cielo o el infierno, para que se pasen a Morena y asunto arreglado.

¿Qué nos dejó en Veracruz el primer piso de Morena? Dos “magnas” obras fifís, hasta ahora sin usarse. Un estadio con un costo carísimo y calificado inicialmente como una porquería. Y una edificación para jugar basquetbol profesional y realizar espectáculos, sin equipo porque los Halcones migraron y sin shows porque no pueden terminarlo.

Nos dejó también puentes mal hechos para la capital del estado y otros que se inundan, así como carreteras destrozadas, vergüenza nacional. Nos dejó hospitales con escasez de medicamentos, sin equipos ni material médico, aplazando operaciones; pero eso sí, al sector salud le abrieron un boquete de más de mil millones de pesos, dineral que todo apunta nunca será devuelto al erario público ni habrá sancionados por su desaparición.

Nos dejó un sector educativo con niveles por los suelos, con una universidad, tecnológicos y tiendas escolares, fuentes de corrupción.

Nos ha dejado inseguridad igual o peor que antes, con la delincuencia organizada en fiesta interminable y una procuración de justicia tortuosa que no se mueve sin dinero.

Nos dejó funcionarios con un gran desconocimiento de sus tareas y de Veracruz, buenos para exigir el 20, 30 o 40 %, y otros represores.

Por último, nos dejó al peor gobernador de Veracruz, pero protegido y reconocido únicamente por López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum, porque hasta la gobernadora Rocío Nahle lo repele.

Tampoco hay mucho para presumir en el último año y medio. Sí le pesa a la Gobernadora, ya lo dijimos, no ser veracruzana, pues tardó en adaptarse y conocer grupos y necesidades reales. A ver si cuando quiera hacer las obras importantes ya se pasó el tiempo.

En fin, no es que los gobiernos antes de la 4T fueran buenos, pero es un hecho que en obras, salud, educación y seguridad no se nota, no se siente, no se palpa, no hace diferencia.

Una parte del pueblo ve lo de siempre, corrupción e incapacidad, pero aguanta y no dice nada por las pensiones y becas. La otra parte está viendo que la situación del país es peor, pero no sabe qué hacer.

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