En México, el desarrollo suele explicarse con discursos fáciles: voluntad política, liderazgo o incluso “ocurrencias” afortunadas. Sin embargo, la evidencia demuestra lo contrario: las transformaciones territoriales profundas no son producto del azar, sino de la planeación estratégica de largo plazo: Orizaba es prueba de ello.
En el año 2010, un grupo de empresarios visionarios decidió apostar por algo poco común en el ámbito municipal: la construcción de un proyecto de gran visión, con sustento científico, enfoque regional y horizonte de mediano y largo plazo. Para ello, convocaron a un equipo de académicos que tuve el honor de coordinar, desde la consultoría Enfoque Veracruz, con el objetivo de diseñar una ruta clara que permitiera a Orizaba superar su histórica condición de municipio de perfil obrero y orientarlo a capitalizar sus ventajas comparativas y, de esta manera, aprovechar sus activos naturales como lagunas y nacimientos de agua; su historia vinculada a la actividad textil, sus cerros con árboles que aseguran dotación de agua, frecuentes precipitaciones y clima agradable; su relieve orográfico plano, historia prehispánica, su trazo cartesiano de calles que favorece el eficiente desplazamiento de peatones y vehículos; la cercanía con un corredor que vincula el centro del país con el puerto de Veracruz; gente con alto nivel de instrucción, tratable y amable; y, además de ser el nodo urbano principal de la Zona Metropolitana (ZM) de Orizaba, actualmente integrada por 13 municipios, así como la ciudad mestiza articulada, en la perspectiva del concepto de Región de Gonzalo Aguirre Beltrán, con municipios de alto componente indígena; de igual manera, una ciudad que fue la capital del estado de Veracruz y que culturalmente dio origen al surgimiento de grandes celebridades como Francisco Gabilondo Soler (Cri Cri),Sara Rita de la Luz García (la abuelita de México), la presencia en su juventud de Agustin Lara (el músico poeta) y su desarrollo profesional (ahí escribió la canción de “Farolito”, entre otras).
Pues bien, el resultado fue el programa denominado Orizaba 15–30, una propuesta integral orientada a transformar no solo a la ciudad, sino a toda su ZM, mediante proyectos estratégicos en materia económica, urbana, ambiental y social. El proyecto planteó algo fundamental: pasar de una economía local fragmentada a un sistema territorial integrado, donde la centralidad urbana, la infraestructura estratégica y la articulación productiva generaran crecimiento sostenido. Hoy, aunque no se ha capitalizado al 100% el proyecto, es innegable que muchas de las transformaciones que distinguen a Orizaba en la actualidad tienen su origen en esa visión estructurada. Lo preocupante es que, con el paso del tiempo, algunos intenten atribuir estos cambios a iniciativas aisladas, como si el desarrollo pudiera improvisarse. Mientras en muchos municipios se gobierna reaccionando a demandas inmediatas —muchas veces contradictorias o de corto alcance—, en Orizaba se estableció una directriz clara, sustentada en estudios serios. Se escuchó a la población, sí, pero sin renunciar a la planeación estratégica. Hoy, ese mismo enfoque ya está disponible para otras regiones. No es una promesa: es un trabajo concluido.
Esta perspectiva pone en evidencia uno de los principales problemas de Veracruz: la falta de proyectos de gran visión en la mayoría de sus municipios. En este contexto, y atendiendo a las disposiciones del Congreso del Estado, un conjunto de académicos, hemos desarrollado recientemente proyectos de gran visión para tres municipios estratégicos: Maltrata, Nogales y Chiconamel, integrados a sus Planes Municipales de Desarrollo 2026–2029. Estos proyectos no son ejercicios teóricos. Son propuestas estructuradas, con sustento en la economía regional y modelos de desarrollo territorial como la propuesta de REGIONES METROPOLITANAS (RM), alineadas con la Agenda 2030, el Plan Nacional de Desarrollo 2025–2030 y el Plan Veracruzano de Desarrollo 2025–2030.
Maltrata: de economía de paso a nodo logístico y turístico. Maltrata enfrenta una paradoja: su ubicación en uno de los corredores más importantes del país no se traduce en desarrollo local. La propuesta busca revertir esta condición mediante su transformación en un Nodo Logístico Agroindustrial de Montaña, complementado con un Polo de Turismo Científico, aprovechando el hallazgo de patrimonio paleontológico único.
Nogales: articulador agroindustrial metropolitano. En el caso de Nogales, la estrategia es clara: consolidarlo como un nodo agroindustrial y logístico dentro de la Zona Metropolitana de Orizaba, integrando producción, transformación y distribución, reduciendo la informalidad y elevando el valor agregado regional.
Chiconamel: la Agrópolis de la Huasteca. Chiconamel representa uno de los casos más emblemáticos de rezago estructural. La propuesta plantea un cambio de paradigma: dejar de ser un municipio asistencialista para convertirse en una Agropolis productiva, capaz de articular producción, transformación y comercio rural en beneficio de su población indígena.
La gobernadora Rocío Nahle ha expresado públicamente su compromiso de impulsar el desarrollo de los pueblos indígenas de Veracruz. En la misma línea, la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que el país no puede avanzar dejando atrás a sus regiones históricamente marginadas. La pregunta entonces es inevitable: si el diagnóstico está claro, si la voluntad política ha sido expresada y si ya existen proyectos sólidos… ¿Qué falta?….. Falta decisión.
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