abril 24, 2026

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La sombra del caudillo

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El presidente Pascual Ortiz Rubio (1930-1932) debió soportar la burla pública relativa a la preeminencia política que gozaba el expresidente Plutarco Elías Calles, a quien atribuían poderes metaconstitucionales al margen o paralelas a la del mandatario constitucional. Por esa percepción convertida en chisme de lavaderos y tema de tertulias de café surgió de la conseja popular la frase: “aquí vive el presidente, pero el que manda vive  enfrente”, cansado de tan deshonrosa condición don Pascual presentó licencia para separarse del encargo presidencial. Lo sucedió Abelardo Rodríguez, quien hizo mutis del comentario público y concluyó el mandato en 1934 teniendo como sucesor al general Lázaro Cárdenas (1934-1940). Dos años soportó don Lázaro las imprudentes declaraciones de Calles, a quien en 1936 mandó al exilio en los Estados Unidos, junto con cercanos colaboradores. A partir de esa fecha no pocos presidentes de la república de la era priista se vieron obligados a ejecutar acciones para demostrar que el poder no se comparte, y todo en paz.

Andrés Manuel López Obrador es el iniciador y motor del Movimiento de Regeneración Nacional que lo llevó a la presidencia de México, promovió a Claudia Sheinbaum para que fuera su sucesora y lo logró; nadie duda que tiene poder político trascendente a su periodo de gobierno, no pocos de sus recomendados ocupan cargos relevantes en el primer equipo del actual gobierno, en las Cámaras legisladoras y casi todos los gobernadores de MORENA son expresión obradorista. Ese pesado fardo político transexenal lo carga la presidenta, por mucha discreción de aparente retiro que exhibe López Obrador se siente su presencia. Lo mismo si la presidenta decide ir a España que relevar a la dirigente de su partido, en el ánimo público flota la idea de haberlo consensuado con su antecesor. Nada asegura que tal supuesto sea cierto, pero vive en la especulación pública. Como fuere, la presidenta Sheinbaum enfrenta expedientes bastante pesados: el protagonismo de su antecesor, la presión estadounidense, baja inversión pública y privada, inflación, un equipo de colaboradores y gobernadores cuyo perfil es, efectivamente, de un 10 por ciento de capacidad, aunque de muy dudosa lealtad. No ayuda la filtración de presuntos sucesos acontecidos en su área de desempeño, como el comentario del supuesto diferendo con Ebrard a quien atribuyen la hiriente expresión “tu no mandas”, y para acabarla, hasta María Luisa Alcalde, la removida presidenta de MORENA, a quien la presidenta invitó a colaborar con ella, se permitió el exabrupto: “Sin duda representa un reconocimiento de trayectoria…Como le dije a ella, denme un ratito para pensarlo. Ya la buscaré para plantearle mi decisión”, aunque al ratito se apresuró para expresar que acepta “con orgullo y agradecimiento” la invitación, sin embargo, el veneno ya circulaba en las redes. Sin duda, la memorable frase de don Jesús Reyes: “lo que resiste, apoya” puede aplicarse al caso de la presidenta Sheinbaum en estos tiempos de “duro cierzo invernal”.    

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