abril 20, 2026

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La impunidad de un jefe criminal

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El Bukanas, líder de una banda criminal, es un claro ejemplo de la complicidad y corrupción existente entre quienes deben dar seguridad y la delincuencia organizada.

Durante más de una década, ni los policías de Veracruz ni los de Puebla, ni el Ejército ni la Marina, tampoco la Guardia Nacional, lo pudieron capturar.

En esas dos décadas, preparó a sicarios de los Zetas, masacró, mató a policías, robó combustible y comercializó el huachicol, descarriló trenes para robar mercancía, secuestró, extorsionó y asaltó a placer a camioneros y automovilistas en la zona de las Cumbres de Maltrata.

Fueron más de diez años de impunidad durante los cuales nadie lo pudo aprehender, delinquiendo a placer y siendo amo de una amplia zona de Veracruz y Puebla conocida como las Altas Montañas.

Roberto fue albañil, policía, comandante de dos corporaciones policiacas municipales en Veracruz, creador de una banda de bandidos que se adhirió a los Zetas y, en los últimos años, a su organización la hizo llamar Sangre Nueva Zetas.

En el segundo semestre de 2014 empezó a hablarse de él. A finales de agosto, elementos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad Pública de Veracruz localizaron e intervinieron un centro de entrenamiento de la delincuencia organizada en el municipio de Acultzingo. Hubo más de 30 detenidos y El Bukanas fue señalado de ser quien entrenaba a los aspirantes a sicarios.

Luego vino el declive de los Zetas y Roberto formó su propia banda, dedicándose a las actividades ilícitas ya mencionadas en Camerino Z. Mendoza, Maltrata, Acultzingo, entre otros municipios de Veracruz, y en Acatzingo, Tepeaca, Acajete, Quecholac y otras comunidades de Puebla.

Logró tener “base social”; es decir, en algunos poblados los habitantes estaban con él, lo obedecían y lo protegían.

Durante varios años, las autoridades estatales de Veracruz ofrecieron recompensas para capturarlo, pero su aprehensión no pudo lograrse. Supuestamente era muy buscado, pero la gente de las Altas Montañas comentaba que podía ser visto por sus calles, muy quitado de la pena.

Este fin de semana, por fin pudo ser detenido. Lo hicieron marinos y policías de Puebla en el municipio de Chignahuapan.

¿Con la captura del Bukanas, en una amplia zona limítrofe de Veracruz con Puebla, bajarán las extorsiones, el asalto a camioneros y automovilistas, los asesinatos, el huachicol y otros delitos cometidos permanentemente por Sangre Nueva Zetas? ¿O de inmediato otro integrante de la organización o del grupo delictivo rival tomará el mando y empezará otra época de terror?

Las fuerzas de seguridad han dado algunos golpes en las últimas semanas, pero eso no espanta a los criminales.

En Tuxpan siguen los asesinatos, como las desapariciones de personas en Catemaco, los crímenes y extorsiones en Acayucan, la violencia en Coatzacoalcos o Poza Rica, los problemas de inseguridad en Los Tuxtlas o Lerdo de Tejada y un largo etcétera.

Ayer, por ejemplo, delincuentes dejaron tiradas dos cabezas humanas muy cerca de la comunidad Agua Dulce, en el inseguro municipio de Papantla. ¿Hasta cuándo terminará la fiesta de los criminales?

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