La primera instrucción, dicen, es clara: Javier Herrera Borunda debe caminar el distrito de Cosamaloapan para que en 2027, ahora sí, pruebe el ácido sabor de las urnas y deje por un momento la comodidad del pase VIP. Todavía más: en los pasillos donde se cocina más chisme que estrategia, corre la versión de que “si Javiercito es candidato, adelante”, frase que adjudican a la gobernadora Rocío Nahle, quien, según cuentan, no quiere cacicazgos ni en ese rincón de Veracruz ni en ningún otro. O al menos eso dicen los que juran que escucharon el runrún desde la cocina hasta la sala.
Y esa frasecita tiene lo suyo…
Primero, el “Javiercito”. Porque si la especie es cierta, el diminutivo no suena a regaño sino a guiño, a cariño político, a palmadita que no se le da a cualquiera.
Segundo: lo de los cacicazgos. Porque entonces la pedrada no salió al aire nomás para espantar zopilotes… y más de uno volteó de inmediato a ver hacia donde despacha, respira o conspira Bola 8.
Por lo pronto, los rumores alrededor del exvicegobernador Eric Cisneros Burgos apuntan a que ya anda caminando, pero no precisamente para volver a sembrar influencia en la Cuenca del Papaloapan, sino con la mira puesta en una curul federal y con brújula apuntando hacia Coatepec. O sea: si eso resulta cierto, entonces el juego en Cosamaloapan, al menos entre aliados, se reduciría a dos nombres: Felipe Pineda Barradas y el Cacharro Javier Herrera Borunda.
Y ahí es donde la cosa se empieza a enredar sabroso.
Porque si Javier decide caminar el distrito para buscar la candidatura, Edgar Herrera Lendechy tendría que caminar, sí, pero por todo el estado. No se vería muy estético, ni muy republicano, ni muy vendible, que dos primos anduvieran al mismo tiempo tras hueso, uno en lo federal y otro en lo local, como si el árbol genealógico trajera de fábrica derecho de apartado. Aunque siendo francos, si revisamos a los dirigentes de partido en Veracruz, varios parecen traer desde ahorita un pie metido en la pluri para la siguiente Legislatura local: Esteban Ramírez Zepeta, Fofo Ramírez Arana, Luis Carbonell de la Hoz y el propio Edgar Herrera Lendechy (y Rogelio Barrios Tadeo? Los dos en las pluris yo al menos no lo vería mal). De Federico Salomón y Vicente Aguilar Aguilar mejor dejo el beneficio de la duda, porque sus partidos andan en esa fase que llaman transición o renovación…
Así que, bajo esa lógica, casi sería un hecho ver a Javier Herrera Borunda midiéndose por fin en las urnas. Casi. Porque en política el “casi” pesa más que una promesa de campaña y dura más que un destape mal amarrado.
¿Qué tendría que pasar para que Javier no caminara el distrito?
Pues algo muy simple: que en el Verde y sus aliados hagan cuentas, no de las alegres, sino de las que duelen. Porque el Cacharro Herrera hoy ocupa la presidencia de una de las comisiones más delicadas, importantes y políticamente rendidoras de San Lázaro. Y si a eso se suma que las circunstancias han colocado a dos veracruzanos en el uno-dos de los arqueos: Javier Herrera Borunda en la Comisión de Vigilancia de la ASF y Aureliano Hernández Palacios Cardel en la propia ASF, entonces el asunto deja de ser meramente electoral y entra al terreno del poder con calculadora en mano.
Dicho en plata: habría que preguntarse qué le conviene más a Javier Herrera Borunda. ¿Irse a patear polvo al distrito, hacer campaña, pedir el voto y someterse al humor del electorado? ¿O quedarse donde está, con una posición que políticamente pesa, opera y proyecta? Y todavía más: ¿qué tanto le conviene al PVEM soltar una comisión de ese calibre nomás por el antojo de ver al Cacharro en boleta?
Bajo esas condiciones, el PVEM, el Güero Velasco y Javier Herrera tendrían que sentarse a sopesar si aguanta otra pluri el Cacharro… no necesariamente porque se quiera, sino porque se requiera.
Si eso ocurre, Felipe Pineda tendría vía libre para contender por la curul federal y entonces quizás Edgar Herrera caminaría el distrito… o, en una de ésas, la alianza Morena-PVEM terminaría armando una jugada más quirúrgica: Javier y Edgar, Zepeta y Pineda, todos alineados y con el visto bueno de la Gobernadora, buscando un candidato el que, es seguro, no será Bola 8 a quien insisten sus fans en ubicar en Coatepec, pero eso será harina de otro costal. O estando más ad hoc con los tiempos: chapopote de otra cubeta.
Javier, otra vez pluri?
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