+ Llaman a ser una ciudadanía proactiva, sembrando paz y esperanza.
+ “No importa tu creencia, la paz de nuestro territorio necesita de todas y todos”, dicen los obispos.
El Papa León XIV ha convocado a los católicos del mundo —y a quienes parezca que no tienen el don de la fe, dijo el pasado 1 de enero de 2026—, a una jornada de oración y acción por la paz para llevarse a cabo este sábado 11 de abril. “La paz que Jesús nos entrega no es aquella que se limita a silenciar las armas, sino la que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros”, dijo el Pontífice católico el pasado 05 de abril.
El cristianismo —lo he dicho en otras ocasiones— ha pregonado desde sus orígenes nobles mensajes de paz y esperanza, pero a pesar de la luminosidad, el ideario no ha logrado penetrar en los corazones humanos, dañados por la maldad, el egoísmo y el deseo de avasallamiento. Me lo dijo alguna vez Enrique Dussel, el padre de la filosofía de la liberación: todos queremos ser conquistadores de los otros.
Sí, la sobrevivencia humana pasa por el avasallamiento, por la imposición, por la defensa de nuestro espacio territorial e ideológico. Ceder, conceder, permitir, no son categorías de verdaderos conquistadores. Aceptar al “otro” implica todo lo contrario. Reconocerlo nos llevaría a una paz auténtica. Por eso, el relato primigenio hebreo, de Caín matando a Abel, nos representa a todos: para sobrevivir tenemos que avasallar, quitar al de enfrente, matar, real o simbólicamente.
Según el Anuario Pontificio 2025 y el Annuarium Statisticum Ecclesiae 2023, editados por la Oficina Central de Estadísticas Eclesiásticas de la Secretaría de Estado, publicados por la Tipografía Vaticana, la población católica mundial aumentó un 1,15% entre 2022 y 2023, pasando de aproximadamente 1.390 a 1.406 millones. En México hay poco más de 98 millones de católicos. La movilización del sábado debería de ser ultra mega multitudinaria. No será así.
“La paz no es solo silenciar las armas, es transformar nuestro corazón”, han dicho los obispos mexicanos. “Ante los escenarios de violencia que vivimos en México y el mundo, nos unimos al llamado del Papa León XIV. Este sábado 11 de abril, te invitamos a ser parte de una gran jornada nacional de oración y acción por la paz”, indican en sus redes sociales.
“No importa tu creencia, la paz de nuestro territorio necesita de todas y todos. Es momento de transformar los conflictos en oportunidades de perdón y encuentro”, asientan.
¿Cómo sumarnos? A las 12:00 horas repicarán las campanas y se rezará un rosario en los templos católicos, en unidad con el Papa León XIV. Por la tarde-noche se invita a colocar veladoras o signos con la palabra PAZ en lugares públicos. Durante el día piden realizar oraciones ecuménicas o unirse a diálogos interreligiosos.
“La paz que Cristo nos ofrece —han dicho diversas agrupaciones católicas convocantes, como los Jesuitas de México—, es un regalo y una misión, esta paz se construye aprendiendo a transformar los conflictos en oportunidades de perdón más que en excusas de violencia. Por ello, la paz en la familia y la comunidad es una tarea de todos los días que necesita un corazón generoso y dispuesto a perdonar”.
Al arrancar este año, así lo consignó el Papa León XIV: “¡Abrámonos a la paz! Acojámosla y reconozcámosla, en vez de considerarla lejana e imposible. Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino. Aunque sea combatida dentro y fuera de nosotros, como una pequeña llama amenazada por la tormenta, cuidémosla sin olvidar los nombres y las historias de quienes nos han dado testimonio de ella”.
“Es un principio que guía y determina nuestras decisiones. Incluso en los lugares donde sólo quedan escombros y donde la desesperación parece inevitable, hoy encontramos a quienes no han olvidado la paz. Así como en la tarde de Pascua Jesús entró en el lugar donde se encontraban los discípulos, atemorizados y desanimados, de la misma manera la paz de Cristo resucitado sigue atravesando puertas y barreras con las voces y los rostros de sus testigos. Es el don que permite que no olvidemos el bien, reconocerlo vencedor, elegirlo de nuevo juntos”.
Esta jornada sabatina es un llamado de los católicos en el mundo al que nos podemos sumar creyentes o no creyentes. Al final, parafraseando a Albino Luciani —Juan Pablo I— en sus Cartas desde Venecia, vamos todos en una barca y en la sana convivencia nos jugamos la vida porque o salvamos el barco o nos hundimos todos.
@MValeraH
Imagen de portada: Arzobispado de Guadalajara
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