febrero 18, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

El sarampión y Birmex

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Desafortunadamente México dejó de ser una referencia mundial en campañas de vacunación, después que gracias al avance alcanzado por nuestro país en ese renglón la poliomielitis y el sarampión se consideraban un asunto ya superado. Ahora que México enfrenta un rebrote de sarampión debe reconocerse el esfuerzo del gobierno federal para evitar se convierta en pandemia, consta el esfuerzo en la intensa campaña de vacunación implementada por el sector salud mexicano. En ese escenario, lo mejor consiste en que López Gatell ya no tiene injerencia alguna en las políticas de salud y se diseñan mejores estrategias, nada de aquella deplorable expresión sobre la inmunidad de AMLO al Covid, desmentida por las tres acometidas del virus contra la el presidente.

Polvos de otros lodos, porque ahora importa que el gobierno privilegie la campaña de vacunación. Deben vacunarse niños no vacunados de 6 meses a 12 años, y quienes de 13 a 49 años no hayan recibido la dosis. En México ya es largo el cuento de la producción de vacunas: en tiempos del presidente Calderón, amainada la embestida de la influenza, en 2009 a través de Birmex se propuso una planta de producción de vacunas contra la influenza, se iba a construir en Cuautitlán, Estado de México a un costo de 493 millones de pesos, en tres años; para 2011 nada había, pero Birmex solicitó 689 millones más. Salió Calderón, llegó Peña Nieto, ya en 2015 se requerían mil millones de pesos para concluir la fábrica de vacunas, hasta allí llegó. Otra hubiera sido la realidad si en 2019 cuando llegó el Covid 19 esa fábrica ya hubiera estado en funciones. Pero va de nuevo, en julio de 2025 la presidenta Sheinbaum anunció una inversión “histórica” de 10 mil millones de pesos por parte de cuatro farmacéuticas nacionales: Kener, GENBIO, Grupo ALPHARMA BioGenTec y NEOLSYM, para “disminuir la dependencia de medicinas y vacunas importadas (y que) el sector farmacéutico crezca entre cuatro y cinco veces más rápido que en administraciones anteriores”. Sin embargo, el 9 de febrero pasado, la presidenta anunció un convenio entre la Secretaría de Salud, Birmex y las farmacéuticas Liomont y Moderna para iniciar la producción de vacunas de ARN mensajero en territorio nacional, “una tecnología clave que promete fortalecer la soberanía sanitaria de México”. ¿Son dos proyectos diferentes o este último sustituye al de julio pasado? Como fuere ojalá se concreten, uno o los dos, no vaya a ser que en 2030, nos quedemos esperando y suceda lo del cuento de Dinamarca.

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