febrero 7, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

Xalapa, Misantla y Nueva Orleans

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Hay noticias que no solo se leen, se sienten y una de ellas cruzó fronteras y regresó directo a Veracruz. Helena Moreno, xalapeña de nacimiento, fue elegida alcaldesa de Nueva Orleans, convirtiéndose en la primera mujer de origen latino en gobernar esa ciudad y también la primera en todo el estado de Luisiana. Un hecho histórico que, más allá de la política estadounidense, conecta con nuestras propias historias locales.

Nueva Orleans no es cualquier ciudad. Es una de las urbes más emblemáticas del sur de Estados Unidos, con una fuerte presencia migrante, marcada por contrastes sociales, retos de seguridad y recientemente por operativos migratorios federales que han vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre identidad, pertenencia y derechos. En ese contexto, la llegada de una mujer nacida en Xalapa al gobierno municipal tiene un peso simbólico enorme.

Y quizá por eso, cuando leí la noticia, no pude evitar sonreír… porque yo también nací en Xalapa. Aunque la vida —y mis padres— me trajeron a Misantla cuando apenas tenía dos meses de edad, para crecer con mis abuelos, aprender el ritmo del pueblo, caminar sus calles y hacer de este lugar mi verdadero hogar. Xalapa quedó en el acta y Misantla en mi corazón.

Alguna vez, ya de grande, le pregunté a mi mamá por qué me habían bautizado y registrado en Xalapa y no en Misantla. Su respuesta fue inmediata y hasta hoy inolvidable: “-Es que tu papá, como siempre haciendo de las suyas, dijo que no… que porque algún día podrías ser alcaldesa de Xalapa”.

Así, sin más. Con una seguridad que solo tienen los padres… y quizá los soñadores. Evidentemente, no he sido alcaldesa de Xalapa y es muy probable que no lo sea. Pero la anécdota cobra otro sentido cuando una xalapeña gobierna hoy una ciudad como Nueva Orleans. Porque historias como la de Helena Moreno nos recuerdan que el lugar donde nacemos no nos limita, y que las raíces no son un ancla: son un punto de partida.

Moreno no solo representa un triunfo electoral. Su trayectoria —que incluye una etapa como periodista de televisión, legisladora estatal y concejala— refleja el camino de muchas mujeres que han tenido que abrirse paso en espacios históricamente dominados por hombres. Además, asume el cargo tras una administración envuelta en señalamientos de corrupción y en un momento social complejo, lo que convierte su liderazgo en una apuesta por la reconstrucción de la confianza pública.

Pero, visto desde Veracruz, su historia también dialoga con nosotros. Con Xalapa, con Misantla, con Coatepec, con los pueblos y ciudades donde nacen niñas que pocas veces escuchan que su voz puede llegar lejos. Muy lejos.

Este no es un texto sobre cargos públicos. Es un texto sobre posibilidades. Sobre cómo una decisión tomada hace años —registrar a una niña en una ciudad, migrar a otro país, estudiar, insistir— puede con el tiempo, convertirse en un hecho histórico. Y sobre cómo, entre broma y broma, la vida a veces termina tomándose muy en serio aquello que alguien se atrevió a decir en voz alta.

Hoy, cuando una mujer nacida en Xalapa gobierna una ciudad como Nueva Orleans y cuando en México y Veracruz las mujeres ocupan por primera vez los espacios más altos de decisión, el mensaje es claro y poderoso: las niñas pueden soñar sin pedir permiso. Pueden imaginarse gobernando, creando, decidiendo y transformando su entorno, sin que el lugar donde nacieron o crecieron marque un límite. Xalapa, Misantla o cualquier punto del mapa dejan de ser destino y se convierten en impulso.

Quizá ahí esté lo más importante de este tiempo, que las nuevas generaciones crezcan sabiendo que sus sueños no son una excepción, sino una posibilidad real, porque las raíces veracruzanas también saben llegar lejos.

Diacrítico

Esta columna no estaría completa sin mirar también a Misantla, que ayer celebró 462 años de historia. Más que una fecha, es la memoria de un pueblo que ha sabido resistir, transformarse y mantenerse firme a pesar del paso del tiempo. Misantla no solo es un punto en el mapa: es identidad, comunidad y raíces profundas, desde aquí se forman historias que muchas veces no hacen ruido, pero que sostienen vidas, familias y sueños. Celebrar a Misantla es reconocer que, aunque no siempre aparezca en los grandes titulares, sigue siendo semillero de personas valiosas, de voces que piensan, sienten y que también pueden llegar lejos. ¡Feliz Aniversario paisanos! Y a entrarle a la empapatada …

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