febrero 23, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

Veracruz ante el Nearshoring: ¿Oportunidad histórica o momentum perdido?

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Dentro de la cascada de información que recibimos a diario —donde los temas de seguridad acapararan la atención por razones obvias— existe una noticia que pasa desapercibida, pero que impactará de forma determinante en la economía de todos los veracruzanos si no se toman medidas oportunas e inmediatas: la relocalización de empresas estratégicas o nearshoring.

Este fenómeno busca atraer la producción de insumos y productos terminados para exportarlos, principalmente, al mercado más importante del mundo: los Estados Unidos.

Nuestro estado cuenta con dos vías fundamentales para este desarrollo: el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec en el sur y el nuevo Polo de Desarrollo de Tuxpan en el norte.

En ambas regiones las oportunidades son inmensas. El sur, como parte del proyecto del Istmo, conecta estratégicamente el Océano Pacífico con el Golfo de México, posicionándose como el puente ideal para empresas que buscan los mercados de la costa este de EE. UU. y Europa.

Existen regiones con un potencial de detonación sin precedentes: Coatzacoalcos, enfocados en la industria petroquímica, logística y almacenamiento con la infraestructura portuaria más robusta del sureste; Texistepec, con vocación para la agroindustria y manufactura ligera; así como San Juan Evangelista y Jáltipan, puntos clave para servicios logísticos que aprovecharían la conectividad del ferrocarril interoceánico.

Por otro lado, el Polo de Desarrollo de Tuxpan, lanzado apenas en agosto del año pasado, pretende ser la opción más cercana al centro del país, a solo 3.5 horas de la Ciudad de México y también al mercado del noreste.

Son 235 hectáreas destinadas a parques industriales, Tuxpan ofrece un alto valor en sectores de logística, química, energías limpias y economía circular. A diferencia de otros puntos del país, esta zona presume de una disponibilidad real de gas natural, agua y energía eléctrica.

Sin embargo, el verdadero imán para el capital industrial son los agresivos incentivos fiscales ofrecidos, como la exención del 100% durante los primeros tres años, un IVA con tasa del 0% en operaciones internas y entre polos, o la deducción inmediata del 100% de la inversión en activos nuevos durante los primeros seis años y sobre todo, la ventanilla única y trato preferencial en los tres niveles de gobierno.

El objetivo es claro: atraer industrias de semiconductores, electromovilidad, dispositivos médicos y agroindustria de fertilizantes.

Ante tales beneficios, cualquier micro, pequeño o mediano empresario que lucha día a día se preguntará: ¿quién no querría este trato preferencial?

Pues a pesar de este despliegue de incentivos, la realidad en Veracruz se mantiene en un claroscuro.

Aunque la infraestructura de transporte en vías férreas y puertos muestra avances significativos, la instalación física de las plantas industriales sigue en una fase de las licitaciones y “primeras piedras”.

Este 2026 será decisivo. La sombra de la revisión del T-MEC, la presión política desde Estados Unidos para que las empresas regresen a su territorio y la amenaza de aranceles globales de Donald Trump podrían acabar con el atractivo que hoy representamos.

Corremos el riesgo de perder el “momentum” mexicano.

Es urgente acelerar el paso y transitar de los planos a los hechos.

De lo contrario, para cuando queramos reaccionar, podría ser otra oportunidad mas que se no fue y difícil volverá.

¿Usted qué opina?

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