enero 14, 2026

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Triunfo arrollador de Javier Milei en Argentina: La Libertad Avanza humilla al kirchnerismo en las legislativas y desbarata el mito de las encuestas

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Buenos Aires, Argentina.– En una jornada electoral que pasará a la historia como un terremoto político, el partido de Javier Milei, La Libertad Avanza (LLA), arrasó con el 40,84% de los votos a nivel nacional en las elecciones legislativas intermedias, dejando al kirchnerismo de Fuerza Patria en un humillante segundo lugar con apenas el 24,50%. El oficialismo no solo se impuso en 16 de las 24 provincias, incluyendo bastiones históricos del peronismo como Buenos Aires y Córdoba, sino que consolidó un Congreso más afín a sus reformas libertarias, con 17 diputados nuevos en el distrito bonaerense y avances clave en el Senado. Pero lo que más resuena en las calles y las redes es la estrepitosa derrota de las encuestas, que una vez más fallaron estrepitosamente al predecir un escenario de paridad o incluso victoria opositora.

Desde el búnker del Hotel Libertador, un exultante Milei irrumpió en el escenario pasadas las 22:30, flanqueado por su hermana Karina y un mar de banderas violetas. “¡Hoy comienza la construcción de la Argentina grande!”, proclamó el presidente, visiblemente impactado por la magnitud del resultado. “Este no es solo un triunfo electoral; es la confirmación irreversible del mandato de 2023. Dos de cada tres argentinos rechazaron el pasado kirchnerista, y ahora sí podremos traducir el Pacto de Mayo en leyes que liberen al país de la estafa colectivista”. Milei no escatimó en dardos: “Le sacamos 16 puntos al kirchnerismo a nivel nacional, y en Buenos Aires, donde nos daban por muertos, les metimos una paliza de 0,61 puntos pese a sus trampas y su maquinaria”. El mandatario convocó a los gobernadores no kirchneristas a un “acuerdo federal” para blindar las reformas, y cerró con un guiño internacional: “Que Dios bendiga a los argentinos… y a nuestros aliados en Washington”.

La victoria fue especialmente dulce en la provincia de Buenos Aires, el feudo peronista con 38% del padrón electoral. Allí, LLA de Diego Santilli remontó una derrota de 14 puntos en las PASO de septiembre y se impuso por un ajustado pero simbólico 41,45% contra el 40,84% de Fuerza Patria, liderada por Axel Kicillof. Esto se traduce en 17 bancas para el oficialismo contra 16 para el peronismo, un revés que deja al kirchnerismo tambaleante en su propio territorio. En Córdoba, el debutante Gonzalo Roca aplastó a las fuerzas provinciales con 42,3% frente a 28,3%, relegando al kirchnerismo a un irrisorio 5%. En la Ciudad de Buenos Aires, la alianza LLA-PRO de Patricia Bullrich arrasó con el 45%, consolidando el “límite inquebrantable” al peronismo, como lo describió la jefa de Gobierno Jorge Macri.

El kirchnerismo, aún lamiendo las heridas, emitió sus primeras reacciones con tono desafiante pero sin ocultar el estupor. Kicillof, desde La Plata, intentó minimizar la derrota: “Milei se equivoca si festeja; seis de cada diez argentinos no avalan su modelo de sufrimiento para los vulnerables”. Cristina Kirchner, excluida del padrón por su situación judicial pero omnipresente en la campaña, salió al balcón de su departamento en Recoleta entrada la medianoche, saludando a una militancia desmoralizada con gestos de corazones y un baile forzado. Máximo Kirchner, por su parte, votó en Tolosa y lanzó un dardo velado: “Hay que recuperar la autoestima, más allá de las imperfecciones”. Pero los números no mienten: Fuerza Patria no solo perdió terreno en el Congreso –quedando con menos de un tercio de las bancas–, sino que vio cómo sus aliados provinciales fueron superados en casi todo el mapa, con oficialismos locales como segundos por delante del PJ en distritos clave.

Lo que eleva esta elección a categoría de escándalo es el papel estelar de las encuestas, que repitieron el patrón de errores crónicos vistos en 2023. A una semana de los comicios, sondeos de firmas como Opina Argentina, CB Consultora y Zubán Córdoba pintaban un panorama de empate técnico: LLA con 35-37% y Fuerza Patria pisándole los talones con 34-36%, con proyecciones de derrota oficialista en Buenos Aires por hasta 10 puntos. “El 56,7% cree que Milei perderá”, advertía Zubán Córdoba en octubre, mientras Escenarios y Nueva Comunicación alertaban de un “desgaste” presidencial con imagen negativa al 63%. Incluso el promedio de EL PAÍS daba solo 36,7% a LLA, anticipando una “pelea reñida”. Nada de eso ocurrió. Con 91% de mesas escrutadas, el oficialismo superó las expectativas en 5-10 puntos, y el ausentismo del 32% (participación del 68%) –el más alto desde 1983– parece haber beneficiado al voto duro libertario, ignorado por las muestras encuestadoras.

Expertos ya hablan de un “efecto Milei no capturado”: el entusiasmo de jóvenes y clases medias urbanas, amplificado por redes y el respaldo de Donald Trump –quien envió mensajes de apoyo y prometió un “salvataje millonario”–, escapó a las metodologías tradicionales. “Las encuestas subestimaron el voto anti-kirchnerista y el impacto cultural de Milei”, analizó el politólogo Sofía Chini. En X (ex-Twitter), el hashtag #EncuestasErradas explotó con memes y críticas: “Otra vez fallaron como en 2023. ¿Quién las paga?”, tuiteó un usuario, sumando miles de interacciones.

Con este mandato renovado, Milei mira al 10 de diciembre con optimismo: el nuevo Congreso, el “más reformista de la historia” según sus palabras, facilitará leyes para desregular la economía, combatir la inflación y atraer inversiones. Pero la oposición advierte: el bajo turnout y el “sufrimiento” social –con 53% de hogares sin llegar a fin de mes, según Escenarios– podrían ser la grieta. Por ahora, el león ruge más fuerte que nunca, y el kirchnerismo, acorralado, enfrenta su ocaso más profundo. Argentina, dividida pero expectante, espera el próximo rugido.

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