El doctor Jorge Manzo Denes (él lo pronuncia agudo: Denés, con lo que revela su origen francés, de la región de Finisterra) ha formado a lo largo de su carrera como neurobiólogo un currículum que impresiona a todos y que llena de orgullo a cualquiera que sea orgulloso hijo de la Universidad Veracruzana (UV), mater alma de este científico que ha dedicado su vida y su enorme capacidad intelectual a estudiar el comportamiento de los niños autistas.
El Instituto de Investigaciones Cerebrales de la UV nació y prosperó de la mano de sus fecundos estudios sobre el comportamiento de la mente humana, que han tenido un gran reconocimiento en el ámbito internacional. Como pocos científicos mexicanos, Jorge Manzo se da el lujo de publicar, en las más exigentes revistas indexadas del mundo, artículos y ensayos que son el resultado de sus fabulosos descubrimientos sobre la mejor manera de tratar a los niños con problemas de autismo. Los protocolos que ha moldeado para un mejor desarrollo de los pacientes con tal condición han revolucionado la forma de educarlos y de cuidarlos, lo que es una magnífica oportunidad para ese mal, que se ha extendido en los últimos años en todo el mundo.
El doctor Manzo es una persona joven, hábil e inquieta a sus 65 años, y a esta altura del partido, cuando la pared de su oficina está llena de diplomas, agradecimientos y reconocimientos, pensó que era bueno dedicar sus capacidades a la política y las labores administrativas dentro de la institución para la que ha trabajado exclusivamente desde hace 32 años. De ahí que hace ocho años se presentó ante la comunidad universitaria como aspirante al puesto de Rector, que es la posición que él piensa le servirá para aplicar sus conocimientos y aprovechar sus relaciones en el ámbito científico y académico del mundo.
En esa ocasión, la Junta de Gobierno de la UV se decantó por reelegir a la doctora Sara Ladrón de Guevara González, lo que levantó alguna ligera sospecha ante la hoja de servicios y el proyecto innovador que había presentado el doctor Manzo Denes. La prestigiada antropóloga pasó apenas por una nariz y le ganó la carrera en esa ocasión al reconocido científico.
Pero hace cuatro años, el doctor Manzo Denes y otros 12 universitarios de registraron en el proceso para elegir al Rector. De esos 13 aspirantes quedó una terna conformada por el propio Manzo, por el reputado doctor en Estadística Héctor Coronel Bricio y por un modesto historiador, prácticamente desconocido en la comunidad, el doctor Martín Aguilar Sánchez.
Desde hace cuatro años, los veracruzanos se preguntan cuál fue el criterio de los nueve consejeros de la Junta de Gobierno para elegir de esa terna a la persona que quedó debajo de todas las calificaciones y que ha hecho un rectorado gris y destructivo.
En cinco meses, se presentará una nueva oportunidad para poner al frente de nuestra máxima casa de estudios a alguien que nos llene de orgullo y no que nos apene, como es el caso del actual Rector.
El doctor Jorge Manzo Denes ha tomado la batuta y participará nuevamente, esperando que por fin triunfe la lógica y gane la justicia.
Lo seguiremos en este sueño…
Foto: Archivo de EnEstaHora
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