Buenos Aires, Arg.- En una extensa entrevista concedida al diario británico The Economist, el presidente de Argentina, Javier Milei, presentó su visión sobre la transformación radical que busca implementar en su país, marcada por una filosofía anarcocapitalista y un profundo desprecio hacia el Estado. Con declaraciones controvertidas y medidas que están sacudiendo la política económica y social de Argentina, Milei expuso su enfoque en temas que van desde su relación con Donald Trump hasta su postura sobre China y las agendas globales. Esta pieza permite comprender mejor por qué el oriundo de Palermo, Buenos Aires, poco a poco se está convirtiendo en un fenómeno global.
“Mi desprecio por el Estado es infinito”
“Mi desprecio por el Estado es infinito”, así titulaba el diario especializado en economía la entrevista con el mandatario rioplatense y no es hiperbólica. De hecho, para Milei, la reducción del tamaño del Estado no es solo una cuestión económica, sino ideológica y hasta moral, al grado de definirlo como una organización “criminal” que vive de impuestos coercitivos. Bajo esta lógica, su administración ha sido congruente y ha eliminado obras públicas, reducido empleados estatales y finalizado contratos públicos innecesarios: “Hemos reducido la estructura estatal a la mitad y aplicado 800 reformas estructurales en solo seis meses”, declaró con orgullo, calificando este logro como una hazaña sin precedentes en la historia argentina.
Existe un marco filosófico. Aunque hay restricciones a corto plazo, considero al Estado como una organización criminal que vive de ingresos coercitivos llamados impuestos, remanentes de la esclavitud. Mi filosofía anarcocapitalista implica la eliminación del Estado, pero en la vida real soy minarquista. Haré todo lo posible por reducir su interferencia.

Argentina tenía un déficit fiscal del 15% del PIB y una inflación mensual del 54%. El presidente explica que si no actuaba rápidamente, Argentina hubiera llegado a la hiperinflación. Por lo anterior, su administración hizo recortes abruptos tanto en el Tesoro como en el Banco Central e implementaron 800 reformas estructurales en menos de seis meses, algo sin precedentes.
Por si fuera poco, el mandatario anuncia con bombo y platillo que está implementando un proceso de “dolarización endógena”, permitiendo el uso de dólares en la economía y promoviendo la competencia monetaria. Milei argumenta que la escasez del peso argentino se resolverá mediante una transición natural hacia el dólar, con el objetivo de eliminar finalmente el Banco Central.
Estamos incentivando la competencia monetaria para que la gente pueda usar otras monedas y no dependa del peso.
Donald Trump, un aliado estratégico
La relación de Milei con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, es una de las piedras angulares de su política exterior. Según el mandatario argentino, esta conexión no solo se basa en afinidades ideológicas, sino en un vínculo personal: “Trump ha sido generoso conmigo y sabe que lo apoyé cuando nadie más lo hacía”, afirmó.

Milei espera que esta relación refuerce los lazos comerciales y financieros entre ambos países, además de facilitar negociaciones con el FMI, donde asegura que los funcionarios “antes duros” ahora muestran una actitud “mucho más dócil”; sin embargo, su enfoque no se limita a Estados Unidos: busca mantener una política pragmática, destacando acuerdos comerciales recientes con Brasil y una relación “excelente” con China.
China: el pragmatismo por encima de la ideología
A pesar de sus alineaciones ideológicas con Estados Unidos e Israel, Milei no titubea al hablar de la relación de Argentina con China: “Son un socio fabuloso, no piden nada a cambio”, aseguró. Desde su perspectiva, las economías de ambos países son complementarias, por lo que profundizar los lazos comerciales es fundamental para el bienestar argentino.
Para Milei, las transacciones internacionales no son responsabilidad de los gobiernos, sino de las personas. Este enfoque le permite justificar relaciones económicas con China sin comprometer su postura política contra el comunismo.
Contra las agendas globales: un rechazo frontal
Una de las posturas más populares de Milei es su rechazo a las Agendas 2030 y 2045, iniciativas impulsadas por organismos internacionales para abordar desafíos como el cambio climático y la desigualdad. Milei las considera parte de un “Marxismo cultural” que busca controlar la vida de las personas bajo una falsa promesa de progreso. “Es la esclavitud más refinada: ser un esclavo sin darte cuenta”, sentenció.
En su crítica, no solo cuestiona las metas medioambientales, sino también temas como el feminismo radical, la agenda LGBT y las políticas de acción afirmativa, argumentando que estas agendas promueven privilegios en lugar de igualdad ante la ley. “Si crees en el liberalismo, no puedes aceptar privilegios de ningún tipo”, afirmó.
Popularidad y desafíos internos
A pesar de su estilo combativo y declaraciones incendiarias, Milei goza de una popularidad que atribuye a su transparencia y cumplimiento de promesas: “Todo lo que dije que haría, lo estoy haciendo. Los argentinos valoran que les dije la verdad”, declaró. Entre sus logros, Milei destaca la caída de la inflación y del riesgo país, así como el fin de los piquetes y una reducción en los homicidios.
El órgano más sensible del ser humano es el bolsillo. Los periodistas comprados se molestan cuando les dices la verdad.
Sin embargo, reconoce que el mayor obstáculo para sus reformas es la “casta política”, un término que utiliza para describir a políticos, periodistas comprados y sindicalistas corruptos que, según él, buscan sabotear su agenda y que forman parte del “viejo régimen” kirchnerista de extrema izquierda.
Un plan polémico con proyección global
Milei asegura que sus políticas están siendo observadas e incluso replicadas por figuras como Elon Musk, Vivek Ramaswamy (futuros encargados del Departamento de Eficiencia Gubernamental en el gabinete de Trump) y líderes en Japón. En un tono provocador, afirmó que su modelo, basado en la desregulación y la reducción estatal, es exportable a otros países.

“Argentina está entrando en su mejor momento en 100 años”, declaró, confiado en que sus reformas darán frutos. Eso sí, no evade las críticas, especialmente sobre temas judiciales y su nominación de Ariel Lijo a la Corte Suprema, que ha generado dudas sobre su integridad. Milei defiende estas decisiones como parte de su compromiso con transformar un sistema judicial que “no está funcionando como demandan los argentinos”.
Javier Milei representa un fenómeno político y social que combina radicalismo ideológico con pragmatismo estratégico. Con un estilo frontal, populista y audaz, busca reconfigurar no solo Argentina, sino su posición en el escenario global. La pregunta que queda en el aire es si este enfoque transformador logrará superar las resistencias internas y consolidar los cambios que promete. De momento, está cumpliendo.
Entrevista completa: https://www.economist.com/the-americas/2024/11/28/an-interview-with-javier-milei-argentinas-president
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