abril 10, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

¿Por qué la vulgaridad pública?

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Recuerdo que mi Padre me decía: “En esta casa para decir groserías, yo”, “Para todo hay su espacio y su momento” y veo como se ha normalizado el “mal hablar” y las groserías de manera pública y hasta en los programas de televisión a toda hora, ¿por qué permite el Estado semejante vocabulario?

Es una realidad que hoy la manera de hablar de hombres y mujeres son de la misma manera, no hay ninguna diferencia, el tono tosco y grosero de los hombres contagió a las mujeres, si una chica se expresaba o se sentaba de manera descuidada , se le “acusaba” de parecer hombre, las chicas se esmeraban en ser diferentes, más cuidadosas de su persona y de su imagen, ¿cuándo  perdió esa belleza?

Hoy los conductores de programas y comentaristas de partidos de fútbol hacen de las groserías su carta de presentación al aire sin ninguna sanción y todavía se ríen  de ello, ¿acaso no tienen una responsabilidad social cono figuras públicas?

Hablar del debate Parlamentario es hablar de ofensas y ridiculizar al prójimo sin pena alguna, no pensar igual o señalar deficiencias en el ejercicio del poder político es motivo de ser testigo de un debate para escuchar quien dice la peor ofensa o la peor grosería en tribuna, quien hace la mayor payasada y en estas vergüenzas no hay ninguna diferencia partidista para denigrar el papel de legislador, de representante popular…todos los partidos presumen a sus “pobres” representantes, ¿quién pone orden en un debate Parlamentario?

Algunos actores políticos y ciertos sectores de la sociedad minimizan como se conducen algunos personajes públicos, otros les aplauden o se ríen de sus comentarios y desempeño, sin embargo, cuenta razón tenia mi Padre: “para todo hay su espacio y su momento”, parece que hoy no se aplaude el buen decir o el comportamiento digno, esto es, una convivencia basada en el respeto a los demás a pesar de las diferencias, lo de hoy es ofender,  agredir de manera verbal, burlarse por tener cierta superioridad ante el que piensa diferente y se olvida que al ser personas que cuentan con una exposición mediática,   con cierta influencia ante la opinión pública, no contribuyen a una sana convivencia social y a dignificar la manera de comunicarse.

Hoy señalo a quienes reciben un ingreso económico público, a quienes tienen una representación popular, a quienes acudan a las plazas públicas con un discurso de hermandad, de tolerancia, de respeto a la mujer pero en los hechos en el ejercicio de sus responsabilidades…son todo lo contrario de lo que presumen.

Las groserías son el primer paso para escalar a una violencia verbal, para continuar con una agresión física y culminar en una tragedia, ¿por qué ese afán de denigrar la palabra?

Un día no solo bailen la música de los famosos “Corridos Tumbados” sino escuchen las letras con atención,  ¿son sus letras “consumo responsable”?

¿Acaso denigrar el vocabulario es lo de hoy? ¿Acaso no se puede mantener un dialogo basado en el respeto a las audiencias y tolerancia ante los que piensan diferente? ¿Acaso la igualdad de género implica que la mujer sea descuidada en su vocabulario igual que un hombre?

La intención de mis palabras es dejar claro una posición: Hablar con respeto a uno mismo y a los demás.. nunca pasará de moda.

P.D.- Con el ánimo que no se confunda “ Libertad de Expresión “ con “ Libertinaje en la Expresión” …Escribiré otro día.

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