abril 4, 2025

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

Petro le contesta a Trump; desata indignación con un discurso idealista que agrava la crisis con Estados Unidos y pone en riesgo a Colombia

Compartir:

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha causado un clamor en redes sociales tras publicar un extenso y peculiar mensaje como respuesta a las sanciones impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, derivadas de la negativa del gobierno colombiano de rechazar los vuelos de repatriación de inmigrantes ilegales provenientes de Estados Unidos. En lugar de presentar una postura estratégica y racional para calmar las tensiones entre ambos países, Petro optó por un discurso que más bien parece extraído del diario de un adolescente idealista, repleto de referencias literarias, comentarios personales y un tono desafiante que ha dejado perplejos a expertos y ciudadanos.

En su declaración, Petro no solo minimizó la gravedad de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, (que irían del 25 al 50% en aranceles) sino que también lanzó ataques directos contra Trump, llamándolo “esclavista y codicioso”, mientras evocaba figuras históricas y literarias como Walt Whitman, Sacco y Vanzetti, e incluso Gabriel García Márquez. Sin embargo, lejos de calmar la crisis, sus palabras han sido vistas como un acto irresponsable que pone en peligro la ya frágil economía colombiana y la estabilidad de más de 50 millones de ciudadanos.

Un discurso desconectado de la realidad

Petro inició su mensaje con anécdotas personales que incluyeron su presunto desagrado por viajar a Estados Unidos y su aprecio por los barrios negros de Washington, referencias que muchos han catalogado como irrelevantes ante la magnitud de la crisis. Además, hizo alusión a personajes históricos y literarios como Aureliano Buendía y Bolívar para reafirmar su resistencia a las sanciones, en un tono que parecía más un poema patriótico y absolutamente populista que un comunicado oficial.

En medio de este discurso, Petro no ofreció soluciones concretas para enfrentar las severas repercusiones económicas que los aranceles del 50% y las restricciones comerciales de Estados Unidos tendrán sobre los sectores productivos de Colombia. Mientras tanto, millones de colombianos temen un aumento en el desempleo y una caída en las exportaciones, especialmente en sectores clave como el café, las flores y los textiles.

El impacto de la retórica beligerante

Lejos de buscar una solución diplomática, Petro optó por una narrativa confrontativa que incluyó referencias a la independencia latinoamericana, acusaciones de imperialismo y un llamado a “sembrar maíz” como respuesta al bloqueo económico de Estados Unidos. Sin embargo, su propuesta ha sido vista como una respuesta simplista y poco realista ante un problema de dimensiones internacionales.

El tono idealista del mensaje ha generado críticas tanto en Colombia como en el extranjero. Analistas internacionales consideran que Petro ha desperdiciado una oportunidad de tender puentes con Washington, optando en cambio por aislar aún más al país en la arena internacional, al mismo tiempo que lo acerca y fortalece lazos con dictaduras ultra izquierdistas como Venezuela, Honduras y Nicaragua. Mientras tanto, sectores empresariales colombianos han expresado su preocupación por el impacto inmediato de las sanciones y la falta de liderazgo del presidente para proteger los intereses económicos de la nación.

El precio de la ideología

En un contexto en el que Colombia depende en gran medida de su relación comercial con Estados Unidos, el discurso de Petro ha sido visto como un acto de negligencia política. Las sanciones anunciadas por Trump, sumadas a la retórica beligerante de Petro, podrían provocar una recesión económica sin precedentes en el país, afectando directamente a millones de familias colombianas.

En lugar de ofrecer soluciones prácticas o buscar el diálogo, el mandatario ha optado por un enfoque que parece más centrado en satisfacer su propia narrativa ideológica que en proteger los intereses de su pueblo. La pregunta ahora es: ¿cuánto costará esta confrontación a Colombia y quién asumirá la responsabilidad por las consecuencias?

Compartir: