noviembre 30, 2025

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Periodo del adviento, signo de esperanza y alegría para la mayoría de los mexicanos y veracruzanos: Arquidiócesis de Xalapa

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• También para renovar el deseo de vivir en plenitud su ser y su existencia, por estar sumergido en el miedo y temor por la violencia e inseguridad en México y en Veracruz.

Irineo Pérez Melo.- El periodo del adviento, que establece el Año Litúrgico 2026 en las próximas cuatro semanas, es un signo de esperanza y alegría para la mayoría de la ciudadanía mexicana y veracruzana, y renovar el deseo de la persona de vivir en plenitud su ser y su existencia por estar sumergidos en el miedo y el temor debido a la violencia e inseguridad que existen en muchas regiones de México y de Veracruz.
Lo anterior se desprende del comunicado emitido por la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa, en donde se menciona El tiempo de adviento puede mover el corazón de todos para que la reconciliación con Dios sea el camino que termine con todo el odio y la violencia que hay en cualquier estructura social en México.
El adviento es un tiempo de gracia y reconciliación si se abre el corazón al Redentor, se indica en el documento signado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, en donde también se señala que el adviento es un signo de esperanza y alegría para la mayoría de la ciudadanía mexicana y veracruzana pues se espera la presencia de Jesucristo, Señor de la historia.
Las cuatro semanas del adviento son un tiempo espiritual oportuno para no alejarse de los demás y para estar atentos al dolor y sufrimiento a ejemplo de Jesucristo, que viene a compartir nuestra vida entera y darle sentido salvífico a toda la existencia humana, se añade en el comunicado.
Cristo viene a su pueblo para renovar a toda persona que desea mejorar y vivir en plenitud su ser y su existencia, que se encuentran sumergidos en el miedo y el temor debido a la violencia e inseguridad que existen en muchas regiones de México, se destaca.
Se indica que la presencia de Cristo que llega durante el adviento debe abrir el corazón del creyente, para ser transformado y renovado por la gracia de Dios y vivir el adviento como tiempo espiritual, que le dé la oportunidad de ir al encuentro de Cristo, de los más cercanos y de los más necesitados.
Finalmente, se menciona que con la fuerza de Cristo durante el adviento debe ayudar a todos a no caer en un consumismo desenfrenado y evitar todos los excesos de comida y de bebida. Se trata de disponerse interiormente para vivir en alegría del redentor y evitar comilonas, borracheras, lujurias, desenfrenos, pleitos y envidias.

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