De los 212 municipios veracruzanos sin lugar a duda Orizaba destaca por muchos motivos históricos, culturales y políticos, fue en su tiempo el paso obligado hacia la Ciudad de México en tiempos de la Colonia, fue capital de la entidad veracruzana de 1874 a 1878 con el gobernador Apolinar Castillo. Su clima y posición geográfica propició el asentamiento de europeos llegados a este continente y enriquecieron la vida cultural de Orizaba. Dice el cronista José Luis Reneaum Alcocer que en la era porfiriana, Orizaba fue la quinta ciudad más rica e industrial de la República Mexicana y fue considerada como la más culta y educada del país. Las vicisitudes políticas defenestraron al gobernador Castillo y su sucesor, el gobernador Juan de la Luz Enríquez, devolvió a Xalapa su condición de capital de Veracruz. Durante el porfiriato la ciudad de Orizaba fue favorecida con fuerte inversión en la industria textil. El 10 de noviembre de 1914, el gobernador Cándido Aguilar declaró nuevamente a Orizaba capital del estado, aunque de manera provisional. En 1861 Juárez estuvo en Orizaba, donde pernoctó; Maximiliano la visitó en tres ocasiones para una estadía de varios días.
Investida de la calidad de Pueblo Mágico Orizaba es un emblema en esa categoría, en la que destaca entre muchos otros Pueblos de singulares atractivos naturales y culturales. Su patrimonio arquitectónico deviene de su curso histórico, pero debemos reconocer que sus autoridades han realizado una extraordinaria gestión para elevarla a esa categoría turistica. Particular reconocimiento merece Juan Manuel Diez Francos, cuya labor al frente del ayuntamiento orizabeño ha sido de excelencia. Admirador del orden y el progreso, este alcalde tuvo la osadía de erigir el 1 de septiembre de 2015 una estatua de Porfirio Díaz en la Plaza Bicentenario, como: «Un reconocimiento al patriota, quien siempre peleó por la soberanía nacional, pero también al presidente que supo gobernar a un país en tiempos difíciles». Nada fácil en un país donde el exdictador ha estado históricamente proscrito del panteón de los héroes mexicanos. Criticas las hubo, incluso en este espacio. Sin embargo, un Pueblo Mágico como Orizaba está ya muy por encima de las añejas y trasnochadas veleidades políticas.
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