El nuevo arancel del 50% anunciado por México a autos ligeros y autopartes de países sin TLC a partir de enero de 2026 dirigido principalmente a China, que representó el 20% de ventas en 2025, propuesto en el paquete económico 2026 y suavizado a 35% por diputados, encarecerá modelos chinos hasta 50% a marcas como BYD, CHIREY, GEELY, MG, reduciendo su competitividad y protegiendo a ensambladoras nacionales como (GM, Ford, Stellantis), pero elevará precios al consumidor y podría incentivar plantas Chinas en México para evadirlo.
México esta solicitando reducir aranceles del 25-50% impuestos por EUA al acero/aluminio mexicano (impuestos desde marzo 2025), negociando cupos libres o descuentos tarifarios similares al RU, en las platicas de la revisión del TMEC que tendrán lugar en julio 2026, para blindar cero aranceles y reglas de origen contra la acusación de incurrir triangulación china. El éxito dependería de la diplomacia con Trump quien buscará ser reelecto, priorizando coordinación con Canadá; un eventual fracaso elevaría costos de autopartes por hasta el 30% de insumos, afectando hasta 320 mil empleos automotrices., lo cual sería desastroso para la economía mexicana.
Un repunte moderado del 5 al 8% ventas, con alrededor de 155 mil unidades sería posible si los aranceles chinos elevan su cuota nacional del 80% al 85 o 90%) y si el TMEC resuelve una disminución al acero, esto se podría traducir en la atracción de inversión para empresas , como ej. El establecimiento de la armadora BYD México. Sin embargo, la inflación de precios y menor poder adquisitivo limitarían a nichos premium, con riesgo de estancamiento si no avanzan las ventas chinas o bien si el TMEC falla.
China ha respondido inicialmente a los aranceles mexicanos del 50% (o 35% suavizado) sobre autos y autopartes con cautela diplomática, calificándolos de “discriminatorios”, “pretextos” y “coerción” influida por EE.UU., advirtiendo “medidas necesarias” para defender intereses vía la Organización Mundial de Comercio (OMC), sin consecuencias inmediatas pero con tensión bilateral.
Un escenario mixto probable consiste en que la inversión China local por conducto de presión ante la OMC, podría beneficiar a la industria mexicana con un hipotético repunte en ventas del 5 al 10%, pero arriesgando una paralización si vía TMEC se endurecen reglas de origen contra triangulación, pues entonces China podría priorizar a países como Brasil como una vía para acceso al mercado de EE.UU. lo cual se traduciría en una confrontación directa.
México podría comprometer su lealtad estratégica con Estados Unidos al permitir triangulación China bajo el TMEC, donde empresas chinas instalan plantas en México (ej. BYD, Chirey, Dongfeng) para exportar a EUA evadiendo aranceles del 100%, lo que Washington percibe como una importante amenaza geopolítica y viola reglas de origen, pues rebasaría el 75% prometido con contenido regional.
La atracción de la Inversión Extranjera Directa IED de la bollante industría Automotriz China, podría signficar la expansión china (con una inversión de hasta US$5 Billones en plantas) para autos eléctricos y autopartes, desplazando así la inversión estadounidense y exponiendo a México a presiones de Trump, quien podría otra vez presionar mencionar aranceles 25% acero/aluminio que actualmente se encuentran vigentes.
El reetiquetado y triangulación de importaciones chinas de acero/aluminio reexportadas a EU como “mexicanas”, detectadas ya por USITC, podrían seguir erosionando la confianza en TMEC y arriesgarían de manera importante la revisión en el 2026.
Jugar con un proteccionismo selectivo con aranceles del 50% a autos chinos podría proteger el mercado interno, pero contrasta con la permisividad a la inversión china, generando sospechas de doble estándar ante EUA.
En suma para EU la lealtad se mide en alineación geopolítica con ellos, y significa priorizar TMEC sobre China, lo cual evitará una fractura norteamericana que es clave para la economía mexicana con un impacto de 1.5 billones USD de comercio anual.
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*Maestro en comunicación por la Universidad Iberoamericana, de la cual formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en comunicación, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte de CDMX.
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