“Es que somos muchos, y lo somos ya en todo el estado”, me dice un especialista en los asuntos de la vialidad urbana cuando le pregunto por qué hay tantos problemas de movilidad no sólo en las poblaciones grandes sino en muchas medianas de la entidad.
Ciudades como Papantla, Tuxpan, Misantla, Acayucan, San Andrés y Santiago Tuxtla enfrentan graves problemas de espacio en sus centros históricos debido a la cantidad inmanejable de vehículos que pasan por ellos y que inútilmente buscan dónde estacionarse entre las calles angostas y los escasos estacionamientos públicos.
Eso de la estacionada, por cierto, tiene tema también porque la mayoría de los edificios públicos en donde están las oficinas gubernamentales han sido construidos sin espacios suficientes para que los visitantes y usuarios puedan dejar sus vehículos.
Vaya usted a la Secretaría de Finanzas y trate de dejar su carro en el estacionamientito que tiene el edificio; dé vueltas y vueltas alrededor de la SEV y se desesperará porque lugar solamente tienen los funcionarios de primer nivel, de modo que los empleados y quienes acuden a hacer algún trámite pasan las de Caín para poder dejar seguro y resguardado su auto; la CMAS xalapeña está asentada entre un laberinto de callejuelas cerca del Macuiltépetl, en las que no hay lugar cristiano para estacionar.
El Palacio de Gobierno apenas tiene una mísera cochera para que se guarde una parte de la comitiva vehicular que acompaña a la Gobernadora en sus recorridos por tierra.
Y los palacios municipales, pues ninguno de los 212 tiene algún estacionamiento adjunto para que puedan acomodarse quienes van a pagar el predial o cualquiera de los servicios que ofrecen los ayuntamientos a sus ciudadanos, o a quienes llevan alguna petición a la alcaldesa o al alcalde.
Gobiernos van y gobiernos vienen, estatales y municipales, y los espacios constructivos para acomodar a la siempre creciente burocracia nunca consideran estacionamientos adecuados y suficientes para soportar la carga vehicular de quienes tienen que acudir personalmente a las dependencias.
¿Sabe usted cuántas instalaciones gubernamentales de Xalapa cuentan con suficientes cajones de estacionamiento para su clientela?
¡Ninguna!
Y como no hay dónde dejar el carro, pues ahí andan a las vueltas y vueltas los choferes llenando de humo y de tráfico las calles.
Las flamantes autoridades municipales han dedicado buena parte de los 15 días que llevan en el poder a diseñar proyectos, programas y planes para dilucidar los problemas de tránsito de sus cabeceras y sus comunidades grandes. Hay entusiasmo y las mejores intenciones de que habrá una solución, como cada cuatro años, y todos en verdad que esperamos que ahora sí la encuentren, por el amor de dios.
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