Cuando en México se le dice “no” a un@ presidente@ de inmediato surgen lucubraciones señalando malos augurios. porque en este país a “un presidente nunca se le dice que no”. En consecuencia, de la no aprobación por el Congreso General de la iniciativa presidencial que pretendía reformar la Constitución en materia electoral, arreciaron las versiones acerca del “desmoronamiento” de MORENA. Pero así comenzó esa especulación cuando se hicieron públicos algunos pecados del senador Adán Augusto López por su relación con Bermúdez, el de la “Barredora”, el caso del huachicol fiscal y la disputa interna en la alianza de este partido y sus satélites sobre el nepotismo. Que MORENA se formó sobre cimientos movedizos ya lo estamos descubriendo, que López Obrador no hizo un buen gobierno sobran las constancias, que la presidenta enfrenta serios problemas en el desempeño de su función ni quien lo dude. Estando entre el fuerte ascendiente político de su antecesor, a quien se cuida de no molestar, y la enorme presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para actuar en contra del sector de la narcopolítica, la mandataria se encuentra bastante acotada en el ejercicio de su mandato. Sin embargo, su combate al crimen organizado está funcionando bien, y pudiera haber un giro en la dirigencia partidista que le otorgue mayor control político, si se concreta ese potencial movimiento, entonces el gobierno tendrá mas control partidista de cara al proceso electoral que se avecina.
Pero, en realidad. ¿MORENA “se desmorona”? Actualmente, este partido es el partido en el gobierno, esa condición forma parte de su fortaleza como partido dominante, pero esta circunstancia también es a causa de su alianza electoral de bilateral conveniencia con el Verde Ecologista y el Partido del Trabajo. Si se deduce que se desmorona por el reciente diferendo con sus partidos aliados en el tema de la referida iniciativa presidencial, se está olvidando que en 2019 el Verde y el PT tampoco acompañaron una iniciativa de López Obrador, lo cual no tuvo efectos sustantivos para su alianza electoral en 2024. Y no es que MORENA este convertido en una organización monolítica y de allí su predominio, sino que tiene la sartén por el mango y cocina sus asuntos al grado de calor que le conviene. En MORENA-Gobierno están conscientes de la necesidad de fortalecer sus circunstancias sin tener que depender de otros partidos, de allí su intenso programa de afiliación, sus candidaturas adelantadas, su campaña política revestida con subterfugios, esa es su ventaja por ser partido en el gobierno. La respuesta a la interrogante del inicio la dará el resultado electoral de 2027, cuando estarán en juego 17 gubernaturas y cientos de diputaciones locales y alcaldías. La respuesta también corre a cargo de la oposición política, conformada por un PRI en decadencia plena, un PAN que no se mueve y Movimiento Ciudadano que pretende convertirse, ahora sí, en la opción ciudadana. En ese contexto el escenario para 2027 se completará con nuevas siglas partidista que buscarán el voto ciudadano y en ese intento lo dispersarán, mientras MORENA cuenta con su voto duro. Ojalá no fuera así, pero la realidad no siempre cumple o se ajusta a lo que quisiéramos que fuera.
Imagen de portada: Fisuras en Morena se agravan por crisis interna – El Sol de México
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