Larry Fink considerado una de las figuras más influyentes del sistema financiero global, estuvo en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum. Encuentro altamente significativo, máxime porque en noviembre de 2025 ya habían sostenido una primera reunión y ahora en abril de 2026 se reencuentran.
Para que tenga usted una idea, durante el año pasado la marca “BlackRock” alcanzó un récord histórico de 14.04 billones de dólares en activos bajo gestión, cifra que supera la suma del PIB anual de países como Alemania, Japón e India juntos, así como lo lee.
En un movimiento que busca consolidar la confianza de los mercados internacionales y afianzar la estrategia económica de su administración, la presidenta Claudia Sheinbaum, sostuvo un encuentro estratégico con Larry Fink, fundador y CEO de BlackRock, y Adebayo Ogunlesi, director ejecutivo de Global Infrastructure Partners (GIP).
La presencia de Larry Fink, CEO de la administradora de activos más grande del mundo, y de GIP, fondo líder en inversión de infraestructura, recientemente adquirido por BlackRock, subraya el interés de la élite financiera mundial en el futuro económico de México.
Y con esta reunión, el gobierno de Sheinbaum demuestra pragmatismo, tendiendo puentes con los fondos de inversión más grandes del mundo, a pesar de las posturas nacionalistas heredadas por Andrés Manuel López Obrador en sectores como el energético.
También muestra una especie de señal de blindaje y diplomacia financiera para garantizar que el T-MEC siga siendo el motor de crecimiento en México, independientemente de la política estadounidense que imponga Donald Trump.
Internamente, no debemos dejar de ver la nueva Ley de Infraestructura, recientemente aprobada en el Congreso, con lo que se crea un nuevo marco jurídico para dar certeza a los inversionistas y establece el Consejo de Planeación Estratégica para la Inversión en Infraestructura.
GIP y BlackRock ó BlackRock y GIP, tienen intereses muy claros en sectores estratégicos de México. Ellos traen intensión de invertir en áreas prioritarias, como energía, trenes, carreteras, puertos, agua y aeropuertos.
La nueva fórmula de infraestructura del gobierno mexicano se denomina Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030. Se trata de un modelo que busca acelerar el desarrollo nacional mediante una inversión mixta histórica de 5.6 billones de pesos; y aquí es donde entrarían las firmas de Larry Fink y Adebayo Ogunlesi.
La estrategia se aleja de las antiguas Asociaciones Público-Privadas (APP) y se centra en que el Estado conserve una participación accionaria mayoritaria, generalmente el 51%, mientras que el sector privado aportaría el 49% del capital.
Durante el encuentro con Sheinbaum, también participó Sergio Méndez, director general de BlackRock México, que se enfocó en los proyectos de inversión mixta, las cadenas de suministro ó nearshoring, el T-MEC y el desarrollo económico. Y pareciera no repercutir la crisis con la ONU, el derrame petrolero en aguas del Golfo, la inseguridad interestatal, o la autorización a intervenir cuentas bancarias… Ninguna nota negativa de México parece importarle a Fink y a Ogunlesi.
Para concluir quiero referir que Larry Fink solamente se ha reunido con tres presidentes en los últimos 12 meses: Donald Trump de Estados Unidos, Javier Milei de Argentina y Claudia Sheinbaum de México. Con la gobernante mexicana es la única con la que se ha reunido en dos momentos recientemente. Todo eso lanza señales a los mercados internacionales: ¡Lanza la BlackRockSeñal!.
*Periodista/Tlaxcala
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