febrero 8, 2026

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Inseguridad alimentaria: la tragedia silenciosa del plato vacío

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En 2021, en plena emergencia sanitaria por COVID-19, un grupo de investigadores veracruzanos emprendimos una tarea inédita: mapear la inseguridad alimentaria a nivel de Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB) en todas las Zonas Metropolitanas (ZM) del estado. El resultado fue la colección Seguridad Alimentaria en Veracruz, que entonces abarcaba ocho ZM y un análisis territorial detallado en 49 municipios.

La investigación fue financiada con recursos propios de los autores, sin apoyo institucional, con un objetivo urgente y decisivo: salvar vidas y fortalecer el desarrollo de Veracruz. Los hallazgos fueron contundentes. En las AGEBS donde se identificaban mayores niveles de inseguridad alimentaria, coincidían las tasas más altas de mortalidad por COVID-19. No se trataba de una hipótesis, sino de evidencia territorial empírica: la mala nutrición debilita el sistema inmunológico y aumenta la vulnerabilidad frente a enfermedades infecciosas (FAO, 2021; OMS, 2020). El Banco Mundial ha advertido que la inseguridad alimentaria perpetúa la pobreza intergeneracional y limita el crecimiento económico regional (World Bank, 2021), una realidad vigente, plenamente documentada en la entidad, en la colección Seguridad Alimentaria en Veracruz por AGEB (Vela Martínez, et al, 2021–2024).

Con base en estos resultados, los autores de la colección sobre Seguridad Alimentaria pusimos todo el trabajo, a disposición gratuita, de presidentes municipales, presidentas municipales y del Gobierno del Estado de Veracruz. Se propusieron estrategias concretas de política pública territorializada: focalización por AGEB, programas nutricionales prioritarios, intervención intersectorial y monitoreo epidemiológico territorial: la respuesta institucional estuvo asociada a su condición de analfabetismo funcional. Ni los gobiernos municipales ni las dependencias estatales implementaron políticas públicas para enfrentar la inseguridad alimentaria como factor de riesgo sanitario. No hubo estrategias focalizadas, ni planeación basada en evidencia, ni políticas preventivas. La oportunidad de salvar vidas se desperdició y Veracruz fue uno de los estados con mayor mortalidad a causa del COVID:  con base en diferentes fuentes, se señala que  se registraron más de 3,778 defunciones en 158 municipios.

Hoy, sin embargo, existe una oportunidad histórica. Las nuevas administraciones municipales, principalmente de los 45 municipios metropolitanos (actualmente hay 7 Zonas Metropolitanas: Poza Rica, Xalapa, Veracruz, Cordoba, Orizaba, Minatitlán y Coatzacoalcos y el Zona Conurbada de Acayucan), y el Gobierno del Estado cuentan con diagnósticos, metodologías y herramientas listas para ser implementadas.  Salvar vidas, garantizar el progreso del estado, mejorar el bienestar social y detonar el crecimiento económico y la generación de empleos han sido las razones que han guiado nuestra labor académica y de propuestas de política pública. Justamente por ello hemos puesto a disposición de manera gratuita nuestras obras más recientes: a) “Políticas Públicas Estratégicas para el progreso de Veracruz” (2025); b) “Atlas Económicos de Veracruz 2025” (2026); c) “Atlas Agrícola de Veracruz 1960–2022” (2025); d) Planeación Económica: la cuestión agrícola en Veracruz (2026); y, próximo a difundirse, e) “Planeación para el Desarrollo Municipal en Veracruz: Manual 2026–2029” (2026)

Nunca antes Veracruz había tenido un mapa tan detallado de su vulnerabilidad económica, alimentaria y social: hoy en día existe la gran oportunidad de liderar una transformación territorial.  La inseguridad alimentaria no es un tema asistencialista. Es un determinante estructural del desarrollo: impacta la productividad laboral, el desempeño escolar, la salud pública, la pobreza intergeneracional y la competitividad territorial. Sin capital humano sano, no hay desarrollo económico posible.

Los estudios por AGEB permiten identificar con precisión dónde intervenir, a quién priorizar y qué políticas implementar. Son la base de una planeación territorial moderna, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con los modelos de política pública basada en evidencia que hoy impulsan organismos como la FAO, la OMS y el Banco Mundial.

Veracruz enfrenta retos estructurales: pobreza, rezago social, informalidad laboral y bajo crecimiento económico. Pero también posee una ventaja estratégica única: un diagnóstico territorial de alta resolución que puede convertirse en política pública transformadora. Los diagnósticos existen. Las metodologías existen. Las propuestas están formuladas en libros, atlas y manuales técnicos disponibles para los gobiernos municipales y estatal. Lo que se requiere ahora es decisión política, coordinación intergubernamental y visión de largo plazo.

Implementar políticas de seguridad alimentaria territorializadas no solo salvará vidas; también generará legitimidad pública, fortalecerá la gobernabilidad local y sentará las bases de un crecimiento económico más inclusivo. La historia ofrece a las nuevas autoridades municipales y al Gobierno del Estado una oportunidad excepcional: convertir la evidencia científica en política pública y transformar la vida de millones de veracruzanos.

La planeación basada en datos no es un lujo tecnocrático; es la herramienta más poderosa para reducir la pobreza, mejorar la salud pública y detonar el desarrollo regional. En 2021 se advirtió, con datos, que la mortalidad por COVID-19 estaba vinculada la Inseguridad Alimentaria. Hoy se advierte, con igual claridad, que la inseguridad alimentaria compromete el futuro económico del estado.

La diferencia es que hoy existe una hoja de ruta clara y disponible. La pregunta ya no es si hay diagnósticos. La pregunta es si Veracruz está listo para convertir el conocimiento en acción y la evidencia en bienestar. Porque gobernar con ciencia no solo salva vidas: construye legado histórico. ¿Usted qué opina?

rvelam_1@hotmail.com

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