“El PAN está preparado para competir solo”, dicen en la cúpula de ese partido, quizás así sea, pero de esa conceptualización asumida como un supuesto a la realidad objetiva del entorno político electoral del país la duda consiste en si realmente ese partido está en aptitud de ser competitivo, porque una condición es competir para ganar, y otra simplemente para cubrir el expediente. Lo cierto es que ninguno de los partidos oposicionistas enfrentará el venidero proceso electoral con un arsenal de candidaturas y militancia de potencia efectiva, la constancia de ese aserto la encontramos en el resultado electoral obtenido en las elecciones de 2018 a 2024 cuyos registros exhiben, en el caso particular del PAN, a un partido a la baja y su participación en solitario no garantizaría triunfos en alguna de las 17 entidades donde estará en juego el relevo gubernamental. Semejante síndrome también afecta a Movimiento Ciudadano porque aunque pudiera alcanzar rango competitivo en las entidades donde actualmente gobierna, en Nuevo León requerirá de alianza con el PRI o el PAN, o enfrentar a ambos formando alianza. MORENA en su condición de partido en el gobierno, aunque no asegura el triunfo, lleva ventaja por el usufructo de los programas sociales que le propicia el voto duro a su favor, una prerrogativa de la que no goza la oposición.

Imagen: Quadratin
El diagnostico que manipula el PRI para forzar una alianza conde se le incluya es correcto: “pensar en el país, no en los intereses partidistas”. Porque históricamente está demostrado que al PRI monolítico se le fue minando juntando fuerzas opositoras, utilizando la formula aliancista. El PRD en alianza “antinatural” con el PAN lograron arrebatarle triunfos al PRI al grado de obligarlo a seguir el mismo procedimiento buscando alianzas con sus satélites, entre otros el siempre acomodaticio Verde Ecologista. Cuando esto último comenzó a ocurrir fue una señal de su declive. La constancia más elocuente acerca de que MORENA no es invencible se registra en las circunstancias actuales en su vocación aliancista, su necesidad de participar junto con el PT y el Verde, un fenómeno impensable durante él predominio priista. Alianza o no alianza, he allí la cuestión.
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