En 1979, un avión aterrizó en Acapulco transportando a Mohammad Reza Pahlaví, el último Sha de Irán. Derrocado por la Revolución Islámica, el monarca llegó a México junto a su familia tras ser desterrado de su país, donde se instauró un régimen basado en la ley islámica que solicitó formalmente su detención.
Bajo una visa de turista por razones humanitarias con vigencia de seis meses, el Sha se estableció en Cuernavaca, Morelos. Durante este periodo, Pahlaví desarrolló vínculos con diversos sectores de la sociedad mexicana. Sin embargo, su estancia fue interrumpida por complicaciones de salud que lo obligaron a trasladarse a Estados Unidos el 22 de octubre de 1979.
A pesar de su intención de regresar a territorio mexicano, el entonces presidente José López Portillo le negó el reingreso por temor a represalias internacionales, en el marco de la crisis de los rehenes en la embajada estadounidense en Teherán. Tras refugiarse en Panamá, el Sha falleció finalmente en Egipto.
En la actualidad, la tensión en el Medio Oriente se ha intensificado debido al conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos. Los ejes de la disputa se centran en la supuesta capacidad de Irán para fabricar armamento nuclear y en el histórico antagonismo que escaló desde la toma de la embajada de Estados Unidos en los años 70, que mantuvo a 52 diplomáticos como rehenes durante 444 días.
Ante las acusaciones de violaciones a los derechos humanos y las restricciones a las libertades de las mujeres por parte del régimen teocrático, diversas potencias abogan por un cambio de gobierno en la nación persa.
La figura central de la oposición en el exilio es Reza Pahlaví, hijo mayor del Sha. Residente en Estados Unidos, ha manifestado su disposición para liderar un gobierno de transición en Irán. Aunque afirma no buscar la restauración inmediata del trono, se posiciona como un facilitador para el retorno a un sistema secular.
La emperatriz Farah Diba y otros familiares sobrevivientes respaldan este movimiento, manteniendo una relación simbólica con México por haber sido el país que les brindó asilo inicial.
Si el movimiento de oposición logra consolidarse y la sociedad iraní acepta el retorno de los Pahlaví, la historia entre ambos países se vería modificada. México dejaría de ser solo un destino transitorio para convertirse en la nación que preservó el linaje real en su momento más crítico, antes de un eventual regreso al poder tras más de cuatro décadas.
¿Es viable o no un cambio de régimen hacia una restauración de la monarquía en Irán?
¿Fue acertada la decisión diplomática de México al recibir al Sha en 1979?
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