febrero 7, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

El cascabel al gato

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El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha pronunciado uno de los mejores discursos que se hayan escuchado en Davos y en otros foros internacionales de la actualidad. Como muchos otros mandatarios, incluida la presidenta Sheinbaum, Carney ha tenido que soportar el belicoso embate retorico de Donald Trump y sus continuas bravatas sobre imponer aranceles. Pero en este caso se ha cumplido la máxima “el valiente vive hasta que el cobarde quiere”, porque aprovechando el Foro de Davos Mark Carney produjo un interesante discurso en el que formula interesantes planteamientos: “Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en reglas se desvanece y que los fuertes hacen lo que pueden mientras los débiles sufren lo que deben. Esta frase de Tucídides se presenta como inevitable, como la lógica natural de las relaciones internacionales. Frente a esta lógica, muchos países optan por acomodarse, evitar conflictos y esperar que la obediencia les garantice seguridad. No lo hará”. Y ante “la ruptura estructural” de las relaciones internacionales adelanta una asociación de las “potencias medias” para evitar que “la integración económica sirva como herramienta de coerción”. La alusión a Trump fue evidente, el “miedo” se perdió y la “soberanía depende de la capacidad de resistencia” porque “Actuar en bloque evita la subordinación a potencias hegemónicas”.

Animada por la recia y claridos retórica de Carney, la presidenta Sheinbaum en la mañanera de ayer la aludió: “Por cierto, muy buen discurso de Carney, del primer ministro Carney, no sé si lo oyeron, muy a tono con los momentos actuales”. Pero acaso le pasó inadvertida la frase de Carney haciendo referencia a la actitud acomodaticia de ciertos gobiernos adoptada para evitar represalias: “muchos países optan por acomodarse, evitar conflictos y esperar que la obediencia les garantice seguridad. No lo hará”. Pero un discurso pese a su buen diseño pierde vigencia si sus recomendaciones no se llevan a la práctica; lo comprobaremos en las negociaciones para refrendar el Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Y en cuanto a México, cuya circunstancia es diferente a la de Canadá, debemos estar atentos para no pagar los trastos rotos por Carney.

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