abril 4, 2025

En Esta Hora

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El sueño de Román

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Conocí a Román hace 25 años. Participaba junto con mi hijo Jorge Armando en un movimiento de jóvenes inquietos por servir a nuestro querido Veracruz.

Eran sueños simbólicos e incluso premonitorios.

Se involucraban, con pasión, en las actividades de los institutos políticos.

Inquietos a morir, sin medir consecuencias.

El futuro… con el sobrevenir del tiempo.

Hoy nos volvimos a encontrar.

Román Moreno Hernández, hombre hecho y derecho, echado pa’ delante; sin miedo alguno de por medio. 46 años de edad.

De carácter guerrero, tiene vocación de servicio y se considera un hombre de retos.

Franco y directo, afirma a los cuatro vientos: “me gustaría ganarle a los mejores o a la mejor”.

Lo que he logrado como empresario no deviene de cargos públicos, ha sido con el sudor de mi frente, suelta.

Desde muy joven se ocupó de apoyar a su familia en diversos negocios como la venta de tacos.

Su historia tiene un gran trasfondo de esfuerzo y superación.

Román, me hizo girar la memoria a la época de inicio en la política, gracias al licenciado Miguel Alemán Velasco quien me impulsó en el difícil pero apasionado mundo de los servidores públicos.

Ante un grupo de colegas, el aspirante de Movimiento Ciudadano (MC) expresó:

“Don Agustín Acosta Lagunes, dijo en una ocasión que si la sucesión gubernamental de Veracruz representaba un gran dolor de cabeza, aquí está su aspirina”.

En efecto, Román se refería a una de las grandes anécdotas que siempre han caracterizado a personajes políticos de Veracruz.

En una gira de trabajo del presidente José López Portillo comentó “que la sucesión de Veracruz es un gran dolor de cabeza”, a lo que el  aspirante a gobernador (Agustín Acosta) le dijo con agudeza y firmeza: Señor Presidente, aquí está su aspirina”. Ante la sorpresa de la propuesta y lo oportuno de la intervención, el presidente López Portillo ordenó echar a andar el engranaje político del PRI para llevar a Agustín Acosta Lagunes al gobierno de Veracruz.

Así el abanderado naranja a la alcaldía de Xalapa, emulando a Don Agustín, señaló: “Si tienen un fuerte dolor de cabeza, aquí está su diclofenaco” (medicamento antiinflamatorio para tratar diversos dolores).

Enfatizo la anécdota porque Don Agustín, economista brillante, con posgrados en el extranjero, una inteligencia fuera de serie y de carácter recio, me designó titular de prensa de su gobierno.

Y de nuevo con el apasionado Román:

“No soy el mejor político, pero eso sí, (soy) un empresario exitoso. Soy un gran negociador. No traigo varita mágica para resolver los problemas. Veo a dos Xalapas: el urbano y el de las colonias populares que no cuentan con los mínimos servicios para vivir como seres humano”, expresó emotivo.

Tiene una visión muy clara y un fuerte deseo de mejorar su comunidad. Sus ideas modernas para abordar los problemas de Xalapa son positivas, pues la innovación es elemental para resolver los desafíos urbanos y sociales.

LOS SUEÑOS

Las interpretaciones de los sueños varían según las culturas y las creencias personales, y hay quienes creen que los sueños tienen un componente metafórico.

Los sueños de Román son innumerables.

Y son eso, precisamente, solo sueños y no propuestas de campañas político-electorales, para que no se confundan los adversarios. Sueños de un ciudadano –impulsado por un partido político– que aspira a convertirse en un servidor público auténtico.

1.- Sueño con un sistema de distribución eficiente del agua que optimice los recursos hídricos y controle el costo del servicio. Sueño con implementar subsidios o tarifas diferenciadas para las zonas de bajos ingresos.

2.-Sueño con mejorar el transporte público y modernizar las rutas; que el costo del pasaje sea cómodo para los bolsillos de la clase más necesitada. Sueño también en crear opciones de transporte público más ecológicas, como vehículos eléctricos para reducir la contaminación.

3.-Sueño con simplificar los trámites y mejorar la transparencia en la administración pública. Utilizar plataformas digitales para agilizar procesos, evitar la burocracia y hacer que los ciudadanos puedan acceder fácilmente a servicios de gobierno.

4.- Sueño con invertir en infraestructuras deportivas para que los jóvenes tengan acceso a actividades que los mantengan ocupados y alejados del celular y de problemas sociales. Fomentar ligas locales y nacionales, como el béisbol.

5.-Sueño con clínicas en las comunidades con suficiente medicina preventiva, con enfermeros de profesión y echar mano de  estudiantes quienes pueden desempeñar su servicio social, atendiendo a los que menos tienen.

Muchos los sueños de un gladiador.

Solo pueden tirar esos sueños, quienes se sienten dueños de un poder político desfasado y ambicioso.

Soñar no cuesta nada.

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