Ya de regreso a México, después de su corta estancia en Barcelona donde asistió a la Cumbre en defensa de la Democracia, la presidenta Sheinbaum se encuentra con el mismo escenario del momento de su partida: inseguridad y violencia, quejas y advertencias de bloqueos carreteros por parte de transportistas y agricultores, Pemex no resucita aun, el Tren Maya funciona con déficit, el AIFA no alivia la saturación del aeropuerto Benito Juárez, Mexicana de Aviación aún con nuevos aviones no rinde frutos, el Tren del Istmo sigue sin funcionar, el Metro de la CDMX es una bomba de tiempo, el IMSS-Bienestar no avanza porque la infraestructura bajo su directriz requiere de equipos e insumos que no le abastecen, la Tarjeta del Servicio Universal de Salud no despierta interés, la economía no crece al ritmo deseado, la inflación no cede, la gasolina sigue muy cara, los apagones se intensificarán, el ala dura de MORENA no la acompaña, los partidos de su alianza se rebelan, su gobierno tiene que reconocer que el derrame petrolero en el Golfo de México tiene origen institucional (Pemex) y no de “un barco fondeado en Coatzacoalcos, la consigna de no mentir, no traicionar y no robar y el “no somos iguales” ya no convencen a nadie, la ONU nos vigila por el tema de desaparecidos, y para colmo, Calderón y García Luna ya se gastaron como villanos a quienes atribuir culpas.
Todavía más; ahora a esperar la reacción de Donald Trump a la propuesta de la presidenta, en uso de su poder soberano, de “respetar la integridad territorial de la Isla” (Cuba). Porque siempre, a una acción le sobreviene una reacción, Newton dixit.
Imagen de portada: A toda acción corresponde una reacción/// Podcast on Spotify https://open.spotify.com/
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