marzo 30, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

Entre mula y mulla

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En política, los silencios son más elocuentesque las palabras. Callar puede ser mejor. Y las ausencias… gritan.

¿Dónde está “Andy”?

¿Se esfumó o simplemente lo guardaron?

Porque cuando el hijo del poder desaparece del radar público, no es casualidad. Es cálculo. Es contención. O es conflicto. O estárevelando disgustos allá en “La Chingada”.

En los pasillos de Palacio Nacional —donde el poder no se ejerce, se respira— corre una versión que no necesita confirmación oficial para ser creíble: la tensión entre la Presidenta y el llamado “príncipe heredero” no es menor.

La escena, dicen, fue breve pero contundente.

—“Yo solo informo a mi papá”, habría soltado “Andy”, con esa mezcla de candidez y poder heredado.

—“Recuerda que tú no tienes fuero”, respondió Sheinbaum, fría, quirúrgica, calculadora.

No fue una advertencia. Fue un recordatorio de jerarquía.

Y también, un mensaje directo: aquí quien paga, manda.

La científica, acostumbrada al control de variables, parece haber encontrado una ecuación más compleja que cualquier modelo académico: gobernar con la sombra del pasado encima… y con los herederos operando en el presente.

Porque “Andy” no es un actor menor.

Es vínculo. Es influencia. Es acceso directo.

Y en política, eso vale más que cualquier cargo formal.

Su cercanía con Adán Augusto López —ese operador que conoce el subsuelo del poder, que no da paso sin estrategia y protector de Bermúdez Requena, jefe del cártel “La Barredora” de Tabasco— no es coincidencia. Es alianza. Es estructura. Es proyecto.

No olvidemos que Adán era el candidato natural del obradorismo duro.

El elegido del círculo íntimo.

El que no necesitaba legitimarse… porque ya pertenecía.

Pero la historia tomó otro rumbo.

Y ese giro dejó heridas abiertas.

Hoy, esas heridas supuran en forma de intrigas, lealtades divididas y silencios incómodos dentro de Morena.

Un movimiento que nació como causa… hoy se comporta como sistema.

Y como todo sistema, empieza a desgastarse desde dentro.

Las traiciones ya no son excepción.

Son método.

Las lealtades ya no son convicción.

Son conveniencia.

Y en ese contexto, la gran pregunta no es si Morena ganará en 2027.

La verdadera incógnita es si llegará unido.

Porque una cosa es enfrentar a la oposición…

y otra muy distinta es sobrevivir a las fracturas internas.

Sheinbaum no solo gobierna un país.

Gobierna un equilibrio inestable.

Depende de ella contener a los grupos, administrar egos, y sobre todo, marcar distancia sin romper con el origen.

Pero el margen es estrecho.

Y el tiempo, implacable.

Porque en política, cuando los conflictos no se resuelven… se acumulan.

Y cuando se acumulan… estallan.

Al final, el viejo dicho vuelve a cobrar sentido:

“Entre mula y mula, nomás las patadas se oyen.”

Y cuando eso ocurre en el poder…

las consecuencias no son privadas.

Son nacionales.

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