Cuando en 1927 se reformó la Constitución General para dar cabida a la reelección presidencial se abría un capítulo más de la violenta historia de la Revolución Mexicana, se trataba de la fruición de poder del general Álvaro Obregón, quien pretendía presentarse como candidato presidencial en 1928, de allí la referida reforma que daba jaque mate a uno de los principios fundamentales del movimiento armado de 1910, la No Reelección. Para concretar ese propósito quitaron de en medio a los generales Francisco Serrano y Arnulfo R Gómez, ambos precandidatos a la presidencia. Ya sin ese obstáculo Obregón fue electo, pero fue asesinado en julio de ese año, provocando una crisis política que hábilmente supo sortear el presidente Calles. Para dar fin a la etapa violenta de la Revolución (en los años 20 del siglo pasado hubo una purga de generales revolucionarios), el 4 de marzo de 1929 el ya expresidente Plutarco Elías Calles anunció los trabajos de creación de una organización política que agrupara a todos los actores políticos identificados con los principios de la revolución mexicana, e iniciar el predominio de las instituciones sobre los intereses y ambiciones personales. De ese movimiento surgió el Partido Nacional Revolucionario el 4 de marzo de 1929, ayer se cumplieron 97 años de esa gesta.
En 1934 el PNR postuló a Lázaro Cárdenas como su candidato a la presidencia de la república. Dos años después el presidente Cárdenas limpió su gabinete de gente allegada a Calles, a quien mandó al exilio acompañado de muy cercanos colaboradores. Para comenzar cuenta nueva, Cárdenas creó el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en 1938, para fortalecerlo diseñó el corporativismo agrupando a obreros (CTM), campesinos (CNC), Sector Popular y militares en torno al nuevo partido. Siendo presidente de la república Manuel Avila Camacho, este partido presentó la candidatura de Miguel Alemán Valdez a la presidencia de la república, aunque en enero de 1946 cambio sus siglas por las de Partido Revolucionario Institucional, cuyo primer candidato presidencial fue Alemán Valdez. Y desde ese año (cuando la Revolución se bajó del caballo para subirse al Cadillac) gobernó ininterrumpida y hegemónicamente este país hasta el 2000, cuando el PAN ganó la elección. En 2012 el PRI recuperó la presidencia, que perdió ante López Obrador en 2018.
Durante casi todo el siglo XX mexicano esas tres siglas partidistas formaron la columna vertebral de la evolución política del país, su gran mérito consistió en servir de herramienta para realizar transiciones pacificas, sin desestabilizar al país. No se ocultan los brotes violentos habidos en las elecciones de 1940 y la de 1952, sin embargo, México siguió su curso anteponiendo el privilegio constitucional al de las recurrentes asonadas en otras naciones del continente. Que durante su apogeo el PRI no fue un modelo de virtudes, culpas son del tiempo y de las circunstancias, gobernar ininterrumpidamente un país durante 54 años es un récord histórico. MORENA lleva siete años en la presidencia y su desgaste es proporcional a la suma de ingredientes devenidos de su genética. Que no fueron santos quienes dirigieron y representaron al PRI, es tesis confirmada, sin embargo, su sangre alimentó al PRD, a Convergencia, al Verde Ecologista, por derivación también a MORENA. Obviamente, las transiciones políticas, las sucesiones gubernamentales no fueron obra exclusiva del PRI, su principal antagonista, el PAN (1939) tiene mucho que contar sobre su tenaz actividad opositora en lucha contra un gigante. El extinto PPS, el PARM, el PRD, la fragmentada izquierda, Movimiento Ciudadano, etc., son la demostración clásica para confirmar que “lo que resiste, apoya”. Ya en plena decadencia, cual ha sucedido a todas las civilizaciones, que durante su fulgurante resplandor iluminaron toda una época, esta fecha ha pasado inadvertida para la clase política del país, será acaso porque “en los nidos hogaño ya no hay pájaros de antaño” (Cervantes). O, también, porque como decían en la Roma clásica: Sic transit gloria mundo, “así transita la gloria en este mundo”.
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