febrero 14, 2026

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La compleja negociación del TMEC

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La carta de más de 500 cámaras y organizaciones empresariales de Estados Unidos a favor de preservar y extender el T‑MEC introduce un contrapeso político muy fuerte frente a las tentaciones proteccionistas o rupturistas, porque pone sobre la mesa cifras concretas de empleos y comercio (13 millones de empleos en EUA y alrededor de 1.9–2 billones de dólares de intercambio anual) y vincula directamente esos beneficios con la continuidad del acuerdo. En la negociación/revisión de 2026, ese respaldo empresarial no elimina los riesgos, pero sí acota el margen de maniobra política de la Casa Blanca y del Congreso, empujando hacia una revisión “quirúrgica” más que hacia una ruptura, y ofreciendo a México y Canadá un bloque aliado dentro de EUA que demanda certidumbre para invertir, contratar y crecer.

Qué dice y qué representa la carta? más de 500 cámaras de comercio y organizaciones empresariales, agrícolas e industriales de todos los estados de EUA enviaron una carta al USTR y a la administración estadounidense expresando “continuo apoyo” al USMCA/T‑MEC.

El texto subraya que el acuerdo con México y Canadá es “fundamental” para la competitividad de EUA, que el comercio norteamericano sostiene más de 13 millones de empleos estadounidenses y que el intercambio trilateral alcanza cerca de 1.9 billones de dólares en bienes y servicios.

Los firmantes piden explícitamente que, en la revisión de 2026, se preserven las bases del T‑MEC, se eviten movimientos que pongan en riesgo la integración regional y se ofrezca certidumbre regulatoria para invertir, contratar y expandir operaciones.

Cuál es la influencia política sobre la negociación del T‑MEC? la carta convierte la “certeza T‑MEC” en demanda explícita de la base empresarial que tradicionalmente financia campañas y ejerce lobby sobre el Congreso y la Casa Blanca, elevando el costo político interno de amenazar con cancelar o dejar expirar el acuerdo.

En el contexto de un presidente Donald Trump con discurso duro en comercio y drogas, estos 500 actores empresariales actúan como freno: recuerdan que cualquier ruptura afectaría empleos en estados clave, incluidos bastiones republicanos manufactureros y agrícolas.

En términos de diseño de la revisión, su postura favorece un escenario de “extensión por 16 años con ajustes puntuales” (reglas de origen, solución de controversias, capítulos laborales y energéticos), más que un rediseño total del tratado.

Cuáles son las Implicaciones para México?, la carta es un activo político para México: permite a la cancillería y a la Secretaría de Economía tejer alianzas con cámaras y grandes empresas estadounidenses que tienen interés directo en mantener cadenas de valor integradas con plantas mexicanas.

Los datos que se enarbolan (13 millones de empleos, casi una cuarta parte del comercio total de EUA con México y Canadá, flujos de comercio cercanos a 2 billones de dólares y 775 mil millones de dólares de inversión acumulada) refuerzan el argumento de que un T‑MEC estable es condición para la competitividad norteamericana frente a China y otros bloques.

Para México, esto reduce la probabilidad de un “escenario extremo” (retiro unilateral de EUA o paso a acuerdos bilaterales separados) y abre espacio para negociar concesiones focalizadas a cambio de mantener intacta la arquitectura general del tratado.

En cuanto a las cadenas de valor: automotriz, aeroespacial y agrícola, la carta y los análisis de la Business Roundtable y otros think tanks resaltan que el T‑MEC sostiene cadenas de valor profundamente integradas en sectores automotriz, aeroespacial, agrícola, manufactura avanzada, energías limpias y servicios logísticos.

En automotriz y autopartes, el acuerdo mantiene reglas de origen y de contenido laboral que han llevado a inversiones cruzadas: cada vehículo “norteamericano” integra componentes producidos en diferentes puntos de la región, por lo que cualquier ruptura dañaría plantas y empleos en todos los países.

En aeroespacial y agrícola, los empresarios subrayan que el T‑MEC garantiza acceso preferencial a mercados, estabilidad para contratos de largo plazo y protección de inversiones; esto es clave para justificar nuevos proyectos en México y para sostener el empleo rural y manufacturero en EUA y Canadá.

Cómo se combina el factor político con el económico? el factor político (relación Trump–Sheinbaum, presiones por migración y narcotráfico, tensiones energéticas) introduce ruido y amenazas retóricas, pero el “ancla económica” que exhibe el sector privado hace que el costo de una ruptura sea visible y cuantificable para el propio electorado estadounidense.

La revisión de 2026 se dará así en una doble lógica: por un lado, Washington usará la agenda de seguridad, drogas, migración y energía para forzar ajustes o concesiones; por otro, tendrá que respetar los límites que le marcan las empresas que dependen del T‑MEC para sostener empleo e inversión.

Para México, la estrategia óptima es articularse con ese bloque empresarial pro‑T‑MEC, ofrecer vías creíbles de cumplimiento en los temas donde EUA tiene quejas (energía, reglas de origen automotrices, laboral) y, al mismo tiempo, usar las cifras de empleos y comercio como recordatorio permanente de que la estabilidad del tratado es un interés compartido, no una concesión unilateral

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cacostabravo@yahoo.com.mx

*Maestro en comunicación por la Universidad Iberoamericana, de la cual formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en comunicación, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte de CDMX.

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