La realidad de la corrupción que sigue permeando en las altas esferas del poder político queda al descubierto una vez más en el libro “Ni venganza ni Perdón” de Julio Scherer Ibarra, las reacciones ante el dardo lanzado al corazón del partido político morena pronto serán temas de conversación pública y análisis político.
Lo cierto es que la mayoría de acusaciones de posibles vínculos con el crimen organizado de distinguidos personajes que integran la llamada 4T suelen salir de las instituciones de seguridad de los Estados Unidos, lo cierto es que los mexicanos nos enteramos cuando se filtra una acusación o se cancela alguna visa, mientras, para consumo nacional solo tenemos las conferencias “mañaneras”, un espectáculo que ha diseñado con preguntas “sembradas” Jesús Ramírez Cuevas, – hombre de principios -, quién seguramente tiene preparado un ejército de “periodistas” para hacer un control de daños ante temas polémicos o realidades que serán tema de debates en los próximos días, está claro que se requiere más de un “Calderón” para distraer la atención del respetable.
Lamentablemente para la Democracia en México, la oposición partidista es casi inexistente y la confrontación al poder oficial no pasa de lamentos y gritos desde la tribuna legislativa sin mayor impacto en las simpatías sociales, que nadie se confunda, esto no significa que hay una simpatía casi unánime a favor del gobierno, lo que significa es que no hay confianza ni credibilidad social a quienes pretenden ser opositores solo para defender sus propios intereses.
Morena presume “la cabeza” del alcalde de Tequila y lo enarbola como su lucha contra la corrupción y hace eco de las palabras de la presidenta: “ningún partido debe ser paraguas de la corrupción” esto es, ningún chaleco guinda debe ser sinónimo de protección oficial y de impunidad, sin embargo, mientras los grandes “capos” del oficialismo hagan alarde de su cercanía con el poder y sigan despachando en recintos oficiales, el pueblo bueno y sabio sabrá que por mucho que ayer se sacaron pañuelitos blancos, las escaleras y otras piezas de la “casa” de morena…siguen estando sucias.
Hay que reconocer que el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo ha mandado señales de que quiere – por convicción o por obligación – hacer un gobierno diferente al anterior, sin embargo, también es cierto que no puede – aunque quiera en el fondo “limpiar la casa”, poner aromatizante, muebles nuevos cuando tiene en contra una bola de vulgares ambiciosos que hablan a nombre del pueblo mientras acumulan riquezas y se comportan como esos vulgares ambiciosos de la época neoliberal, se comportan como aquellos que presumían “odiar” cuando en realidad solo “envidiaban”.
La presión del gobierno de Estados Unidos es mucha para que el gobierno de México realmente demuestre que castigará a quienes han “robado, mentido y traicionado” al pueblo y no será “paraguas” de aquellos que le apuestan a la sombra que les llegue de Palenque y del más allá.
Lo cierto es que el pueblo bueno y sabio sabe quienes son los “intocables”, está pendiente de saber, quienes serán los “sacrificables”, los que quiera “entregar” la 4T o aquellos que tienen cuentas pendientes con Donald Trump, está claro que la “Soberanía” siempre estará a la mano en defensa de los impresentables.
El control de daños – por la publicación del libro “Ni Venganza ni Perdón” – que hará el gobierno federal ante los señalamientos contra uno de los hombres – no sé que tan cercano – pero miembro del circulo del poder de la presidenta provocará un desgaste y el cobro de facturas entre integrantes del partido Morena mientras la oposición – ante su debilidad social – se relame los labios esperando que quienes estén debilitando ante la opinión pública a morena…sean los propios “morenistas”.
Las revelaciones del gobierno de Estados Unidos sobre vínculos de funcionarios de la 4T con grupos del crimen organizado, la captura de un ex secretario de seguridad pública- de la tierra natal del fundador del partido – , las escandalosas cifras de combustible robado desde el interior del poder, la detención del alcalde de Tequila no por der parte de una mafia sino por ser la mafia desde palacio municipal no solo lastima al partido que les dio poder y los encumbró sino lastima y daña la esperanza de millones de mexicanos que creyeron en un partido que prometía ser diferente y no vulgares ambiciosos como acusaban a quienes disfrutaban de la miel del poder y creían- al igual que los de hoy – que el poder será eterno y sus “excesos en el ejercicio del poder” el pueblo los olvida tan pronto llegan a un cajero.
Que nadie de la 4T se confíe y sienta que los programas sociales son un cheque en blanco para que hagan y actúen al margen de la ley, mal harían en pensar que un chaleco color guinda será su paraguas contra rayos , centellas, granizo y lluvia torrencial, el “horno no está para bollos” dicen en el barrio y seguro que así como hay “intocables” serán más los “sacrificables y que la imagen de un presidente de la república ondeado un “pañuelito blanco” sinónimo que ya no había corrupción en el gobierno de la república a la llegada de morena al poder…solo es el recuerdo de una burla más al pueblo bueno y sabio que está tomando nota.
P.D.- Con el ánimo que las cifras a la baja en la criminalidad en México sean una realidad a pesar de historias de horror cotidianas…Escribiré otro día.
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