febrero 8, 2026

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Pese a avances tecnológicos y científicos, en México hay al menos unos 50 millones de pobres: Arquidiócesis de Xalapa

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• Desarrollo integral no ha llegado a todos los mexicanos, hace falta sensibilidad para descubrir sus necesidades para ayudarles a vivir con dignidad, refiere.

Irineo Pérez Melo.- Pese a los avances científicos y tecnológicos, que hace pensar que no le hace falta nada a nuestra sociedad, la realidad es otra, en México por lo menos tenemos 50 millones de pobres. No se ha podido hacer llegar el desarrollo integral a todos los habitantes del país, aseguró la Arquidiócesis de Xalapa.
En el comunicado dominical emitido por la Oficina de Comunicación Social de esta asociación religiosa, se recalca que esto es prueba innegable que hace falta algo más en la vida de la sociedad actual. Hace falta ver con un corazón sensible para descubrir la grandeza de la persona y sus necesidades fundamentales para ayudarle a vivir con dignidad.
En el documento, signado por el presbítero Juan Beristaín de los Santos, se destaca que hoy más que nunca el ser humano está necesitado de ayuda para conseguir sus fines y bienes fundamentales.
“La persona, ante la abundancia de información y de propuestas de felicidad, necesita saber que está llamado a realizar grandes aportaciones y proyectos para ser feliz con los demás”, se añade en el comunicado.
Para ello, se indica que lo primero que se debe hacer es generar un ambiente positivo y enriquecedor en el que todos podamos encontrar condiciones para ser felices y plenos en lo que hacemos, sentimos y pensamos.
Además, se añade, es necesario crear un ambiente libre de violencia, inseguridad y corrupción para que todos crezcamos es un deber fundamental de todos, pues de otro modo, no habrá condiciones para el verdadero desarrollo integral en México y Veracruz.
Se hace alusión a la fuerza del ministerio de Jesucristo, en donde refiere que el amor a la persona y su confianza para hacerla luz del mundo y sal de la tierra, en el cual siente y revela una verdadera pasión por la vida del hombre con toda su historia.
“Él no sólo predica, sino también resuelve las necesidades fundamentales de la vida humana. Por eso, cuando él se encontraba con los enfermos, lisiados, paralíticos, ciegos, cojos y endemoniados era para sanarlos y volverlos a sus actividades ordinarias. Nuestro Señor Jesucristo tuvo una gran pasión por la vida humana hasta dar su vida por todos, para que tuvieran una existencia digna de ser vivida. Él nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano”, se señala por último.

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