Madrid, España.- En un giro que ha sacudido el debate político internacional, la secretaria General de Podemos y eurodiputada, Irene Montero, ha invocado abiertamente la “teoría del gran reemplazo” durante un acto público. Sus declaraciones, dirigidas a defender la regularización de migrantes y su derecho al voto, han sido interpretadas como una admisión explícita de que su partido de extrema izquierda radical impulsa una agenda demográfica que, hasta ahora, se atribuía exclusivamente a narrativas conspirativas de la derecha. Lo que muchos tacharon de “teorías locas” o “propaganda fascista” parece estar materializándose en palabras de una figura clave de la izquierda.
En el evento, organizado para promover los derechos de los migrantes, Montero pronunció una frase que ha generado controversia: “Ojalá teoría del reemplazo, ojalá poder barrer este país de fascistas y racistas con gente migrante trabajadora de cualquier color de piel —chino, negro o marrón—”. Estas palabras, captadas en un video que se viralizó en redes sociales, validan una idea que ha sido desestimada durante años como una conspiración ultraderechista: que los gobiernos de izquierda, sobre todo europeos, promueven la regularización masiva de inmigrantes que posteriormente puedan utilizar como reserva electoral.
¿Qué es la Teoría del Gran Reemplazo?
La “teoría del gran reemplazo”, popularizada por pensadores como el francés Renaud Camus, sostiene que las élites políticas promueven la inmigración masiva para alterar la composición demográfica de los países europeos, reemplazando a la población nativa con migrantes de otras culturas y orígenes. Durante mucho tiempo, Vox en España o figuras como Marine Le Pen en Francia, han advertido que esta teoría es el modus operandi de la Unión Europea, mientras que la idea era criticada por la izquierda como un discurso de odio infundado. Sin embargo, las declaraciones de Montero —provenientes de un partido que se autodenomina antirracista y progresista— sugieren que esta idea no es una teoría conspiratoria de la derecha, sino que está siendo impulsada abiertamente desde el otro extremo del espectro ideológico.
“Esto confirma lo que muchos hemos advertido: las supuestas ‘conspiraciones de derechas’ no son más que realidades que la izquierda radical ahora admite sin tapujos”, comentó un portavoz del Partido Popular (PP), que ha exigido una investigación sobre las implicaciones de estas palabras. Por su parte, Vox ha calificado el discurso de Montero como “una confesión de traición nacional”, argumentando que revela un plan deliberado para diluir la identidad española a través de la inmigración.
Este episodio no es aislado. En los últimos años, varias “teorías conspirativas” descartadas como extremistas han ganado credibilidad: desde las preocupaciones sobre la influencia de agendas globalistas en la migración, hasta debates sobre el impacto demográfico en elecciones. Montero, al invocar directamente la teoría para abogar por que los migrantes “barren” a los “fascistas”, valida estas narrativas, cuestionando la división tradicional entre izquierda “progresista” y derecha “conspiranoica”. Expertos en sociología política, como el profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Juan López, señalan que “esto demuestra cómo las ideas migran entre ideologías; lo que ayer era tabú, hoy se usa como arma retórica”.
En un contexto de crecientes tensiones migratorias en Europa, las palabras de Montero podrían marcar un punto de inflexión, donde las “conspiraciones” dejan de serlo para convertirse en debates abiertos sobre el futuro demográfico de España.
Lo que no deja de ser irónico es que, lo que antes se etiquetaba como paranoia derechista, ahora emerge de la boca de una líder izquierdista. La polémica continúa, con llamadas a Montero para que aclare sus intenciones en un panorama político cada vez más polarizado.
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