febrero 7, 2026

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Servicio Universal de Salud, una utopía

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El gobierno federal anunció la creación de la Credencial del Servicio Universal de Salud, que servirá de pasaporte a todo aquel que la posea para ser atendido en el IMSS, en el ISSTE, en IMSS-Bienestar, en los servicios de salud de las fuerzas armadas y de Pemex, “de todas las instituciones que brindan servicios de salud». Ese anuncio suena bonito y hasta produce la ilusión de haber llegado, por fin, a Dinamarca después del esfuerzo de dos gobiernos de inspiración cuatriteista. Porque fueron muchas las veces que López Obrador nos ofreció acceder a Servicios de Salud equivalentes a los que goza la población del Primer Mundo, y para el caso gastó miles de millones de pesos para crear una farmacia convertida en panacea para resolver el crónico desabasto de medicinas, pero concluyó su gobierno y la esperanza se frustró. Ahora, el gobierno de Claudia Sheinbaum va a poner en circulación la Credencial de referencia para que nadie se quede sin ser atendido en su demanda de servicios de salud.

Pero la cruel realidad de nuestro sector Salud rechaza con obstinada renuencia la habilitación de una Credencial que en automático se convierta en ¡Ábrete Sésamo! de la salud en nuestro país, sería inexplicable que el gobierno no tuviera constancia de esa realidad. Al margen de cómo el gobierno haya resuelto-si lo hizo- que personas que no aportan las cuotas correspondientes se atiendan en el IMSS o en el ISSSTE, no se dificulta comprobar la dificultad del efectivo funcionamiento de esa credencial. Bastaría con auscultar la opinión de cualquier derechohabiente acerca de cuánto tiempo esperan, normalmente de manera infructuosa, para conseguir consulta con algún especialista de esas instituciones; se debe a que el IMSS y el ISSSTE, de elevada solvencia profesional, actualmente están superadas por la excesiva demanda que llega a sus respectivas ventanillas, que a todas luces ya no están en aptitud de atenderla eficientemente. Su situación empeoraría con la gran oleada de solicitantes sin cobertura de salud que, ante las penurias del IMSS-Bienestar, se volcarían hacia el ISSSTE o al IMSS en busca de atención médica. ¿No sería mejor equipar con aparatos modernos los hospitales incorporados al IMSS-Bienestar? Porque con esa medida se ofrecería atención digna a quienes carecen de seguridad social y se evitaría que el IMSS y el ISSSTE terminen de colapsar frente al enorme peso de una demanda adicional.

Imagen: PORTAVOZ: Deuda pendiente en sector salud por abandono histórico

Imagen de portada: Redes sociales

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