La prestigiosa publicación británica The Economist puso el dedo en la llaga con un análisis que ha generado ruido dentro y fuera de México.
Su diagnóstico es contundente: la presidenta Claudia Sheinbaum se tambalea. No es una metáfora ligera. Es la descripción de un gobierno que parece moverse de un lado a otro, buscando equilibrio en medio de una tormenta política que no da tregua.
El semanario sostiene que el país atraviesa una crisis interna profunda y que, conforme avanzan los meses, se reduce la probabilidad de que el gobierno de la Cuarta Transformación logre rescatar a México del triángulo que asfixia su desarrollo: narcotráfico, corrupción y una economía debilitada.
No se trata solo de presiones externas o de inercias heredadas; el problema, apunta la revista, también viene desde dentro.
Los ataques y fracturas al interior del propio partido gobernante han erosionado la capacidad de maniobra presidencial.
La disciplina que antes parecía férrea hoy muestra fisuras, y la narrativa de unidad comienza a resquebrajarse.
Gobernar así —con fuego amigo— convierte cualquier intento de reforma o estrategia de seguridad en un ejercicio de alto riesgo.
En este contexto se entiende mejor la postura del presidente Donald Trump, quien ha insistido en intervenir de manera directa contra las bandas criminales que califica como organizaciones terroristas.
Más allá de la estridencia de su discurso, el mensaje encuentra eco en la percepción internacional: México no logra contener a los cárteles y la violencia continúa desbordando regiones enteras.
En razón a ello, el reconocido periodista Raymundo Riva Palacio apunta:
“De acuerdo con funcionarios estadounidenses, confirmado por mexicanos, esas acciones sí son preámbulo de ataques sobre objetivos específicos en nuestro territorio, con conocimiento y aprobación, incluso cooperación, del gobierno de Claudia Sheinbaum”.
Señala también que “son tres objetivos en México: Baja California, sin especificar dónde; en Mazatlán, Sinaloa, y en otro punto no determinado donde supuestamente se encuentra Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La pregunta que flota en el ambiente es inquietante: ¿tiene Sheinbaum el control real del poder para enderezar el rumbo o está atrapada entre deslealtades internas, presiones externas y una realidad criminal que avanza más rápido que las decisiones de Palacio Nacional?
Si el diagnóstico de The Economist es correcto, el riesgo no es solo que la presidenta se tambalee, sino que el país entero pierda el equilibrio en un momento crítico de su historia.
Imagen de portada: The Economist
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