febrero 7, 2026

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Senegal se corona campeón de la Copa Africana de Naciones en una final surrealista ante Marruecos

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Rabat, Marruecos.– En una final que pasará a la historia del fútbol africano por su caos y controversia, Senegal derrotó 1-0 a Marruecos en tiempo extra, conquistando su segundo título de la Copa Africana de Naciones (CAN) 2025. El encuentro, disputado en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, fue marcado por un penalti polémico en el minuto 97, una protesta que llevó a los jugadores senegaleses a abandonar el campo, y un fallo estrepitoso desde los once metros que extendió el drama a la prórroga.

El partido comenzó con alta intensidad, pero sin goles en los 90 minutos reglamentarios. Marruecos, anfitrión y favorito tras su impresionante campaña, dominó la posesión, pero la defensa senegalesa, liderada por Kalidou Koulibaly, resistió los embates. Senegal, vigente campeón de la edición 2021 (disputada en 2022), apostó por contragolpes veloces con Sadio Mané como figura clave.

El punto de inflexión llegó en el tiempo añadido. En el minuto 92, Senegal creyó haber abierto el marcador con un gol de Ismaïla Sarr, pero fue anulado por una falta suave de Seck sobre Hakim Ziyech, sin revisión aparente del VAR. Cuatro minutos después, en el 96′, el árbitro concedió un penalti a Marruecos tras una revisión del VAR por una supuesta falta sobre un jugador marroquí. La decisión desató la ira del banquillo senegalés: el entrenador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores abandonar el campo en protesta, alegando favoritismo arbitral hacia los locales.

Los ‘Leones de Teranga’ se dirigieron al vestuario, dejando el estadio en shock. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presente en las gradas, observó atónito el caos, mientras la policía antidisturbios intervino para contener a los aficionados enfurecidos. Tras unos 15 minutos de interrupción –un hecho inédito en una final continental–, Sadio Mané emergió como líder, convenciendo a sus compañeros de regresar al terreno de juego para respetar el espíritu deportivo.

Brahim Díaz, la estrella madridista del torneo para Marruecos, asumió la responsabilidad del penalti. En un intento audaz de ‘Panenka’, elevó el balón suavemente, pero el portero senegalés Édouard Mendy se mantuvo firme en el centro y detuvo el disparo con facilidad. Díaz, visiblemente destrozado, fue consolado por sus compañeros, pero el fallo envió el partido a la prórroga.

En el minuto 94 del tiempo extra, Pape Gueye desató la euforia senegalesa con un potente disparo al ángulo superior, imposible para el guardameta marroquí Bono. Marruecos respondió con un cabezazo al travesaño en el 108′, pero no pudo igualar. Senegal administró el resto del encuentro para sellar la victoria, convirtiéndose en bicampeón africano.

Esta final no solo corona a Senegal, sino que resalta las pasiones y tensiones del fútbol africano, dejando una huella imborrable en la historia de la CAN.

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