Donald Trump está por cumplir su primer año al frente del gobierno estadounidense, entre el 20 de enero de 2025 al de 2026 el ritmo que le ha impreso a sus decisiones de gobierno ha sido vertiginoso, ni uno solo de esos casi 365 días ha sido desperdiciado, los medios de comunicación han venido registrando paso a paso sus dichos y sus acciones, gran mayoría de las cuales han sido trascendentales. Trump no ha perdido un solo día de su mandato en vías de realizar su megaproyecto de dominar al mundo, su herramienta preferida en algunos casos han sido los aranceles, en otros la fuerza bélica. No le importa la democracia que dice defender, su paradigma es la ganancia económica, así la busca en Ucrania, también en Venezuela. Tiene broncas serias en Siria e Irán, se envalentona en el Caribe, amenaza y amedrenta a México, y acaba de abrir otro frente en territorio de sus aliados por su ambición de quedarse con Groenlandia, pero al amenazar con imponer aranceles pisó vidrio y ya tiene dura respuesta de la Unión Europea unificada en torno a Dinamarca.
En México, no pocos ven a Trump como una esperanza para dar fin al dominio territorial que la delincuencia organizada tiene en el país, su dicho acerca de que la presidenta Sheinbaum no tiene total control político en México no parece estar errado, tampoco cuando afirma que no se hace lo suficiente para detener la embestida delincuencial haciendo redadas entre políticos involucrados en telarañas ilegales. La caída de Maduro en Venezuela es bienvenida para la población de ese país, los intensos barruntos de tormenta en Cuba auguran cambios sustanciales en la Isla. Sí, Trump es figura de protagonismo histórico en esta conflictiva época, y su intensa beligerancia no garantiza necesariamente una feliz alborada para muchos países de América Latina ni del Oriente Próximo, tampoco para algunos gobiernos.
Imagen de portada: ‘Estamos más cerca del fin del mundo’/// https://regeneracion.mx/
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