Las y los actuales presidentes municipales son unos privilegiados por ejercer el poder durante la llamada – por los gobiernos de morena – 4 transformación en México, asumen sus funciones con un único compromiso personal y político: demostrar que – más allá del partido que los postuló – la verdadera transformación no pertenece a un color partidista en particular, esto es, que en todos los partidos políticos existen buenos y malos servidores públicos.
La realidad política quedó de manifiesta en la pasada elección municipal, los ciudadanos respaldaron con su voto mayoritario a favor de las y los candidatos que contaron con el apoyo del alcalde en funciones, esto es, hubo un reconocimiento al trabajo llevado a cabo por quienes representaron los intereses de determinados municipios, ¿qué significa esto? Se comprueba una vez más que la verdadera transformación no tiene color.
Si bien es cierto el partido político Morena cuenta con el respaldo de los programas sociales y todas las ventajas de ser el partido en el poder, también es cierto que ya resiente el desgaste de malos gobiernos en el ámbito municipal, no hay que confiarse que con solo presumir el color guinda o declarar su amor y admiración al fundador del partido o a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es garantía de triunfo en el próximo proceso electoral.
La ciudadanía reconoció algunos buenos gobiernos que permitió que esos partidos repitieran el triunfo logrado 4 años antes, esto es, la administración transparente de los recursos públicos, la dignificación del significado de la palabra “política”, la obra pública sin tantos reflectores pero esencial para el impulso de desarrollo en las comunidades y el contacto permanente con sus paisanos, fueron argumentos suficientes para que alguien de su mismo partido e incluso de su mismo grupo político ahora se encuentre despachando desde palacio municipal.
Es cierto que ser candidata o candidato del partido en el poder otorga ciertas ventajas pero también es cierto que en cuestiones de una elección municipal cuenta mucho la personalidad, los buenos antecedentes, la fama pública, la capacidad en el servicio público y la cercanía con los diferentes sectores sociales para lograr la victoria, mencionare 4 ejemplos muy concretos de la realidad política en Veracruz:
Boca del Río.- El PAN logra retener – en base al buen gobierno de Juan Manuel de Unánue Abascal – la joya de la Corona para sus intereses políticos y económicos a pesar de las dificultades al interior del partido.
Cosoleacaque. – El PRI logró un importante triunfo en el corredor guinda del Sur del Estado, a pesar de los obstáculos que le puso el anterior gobierno el alcalde Ponciano Vázquez Parissi se dedicó a realizar la obra realmente necesaria para sus habitantes y manifestó en todo momento su interés de trabajar de coordinada e institucional con el Gobierno Federal y estatal más allá de colores partidistas.
Orizaba.- Una de las ciudades de mayor crecimiento económico y desarrollo en obra pública es otra bandera de los gobiernos del PRI, Juan Manuel Diez Francos logró que su grupo político mantuviera el poder municipal, más allá de algunos señalamientos del sentido empresarial que lo caracteriza, la realidad es que Orizaba tiene mucho que presumir.
Xalapa.- La capital del Estado se pintó de nuevo color guinda a pesar de la competencia que dio MC, hay que reconocer la obra pública llevada a cabo por la anterior administración que permitió que Morena mantuviera el poder en la capital del Estado con todo el impacto social y político que esto significa.
Álamo.- Quién no bajó los brazos en su proyecto de llegar a Palacio municipal a pesar de experiencias amargas en el 2010 y 2013 tuvo su recompensa y una mayoría se lo reconoció a pesar de la fuerte presencia del PAN y Morena en alianza con el partido verde logró la victoria. Un municipio que sufrió los estragos de las fuertes lluvias necesitará el cierre de filas de todos los sectores sociales para superar esa dura prueba
Una vez más se demostró que en una elección municipal – más allá del partido que postula – cuenta mucho más la o el candidato y una prueba de ello son quienes ganaron en esos municipios:
Cosoleacaque: Cirilo Vázquez Parissi.
Boca del Río: María Josefina Gamboa Torales
Orizaba: Hugo Chahín Kuri.
Xalapa: Daniela Guadalupe Griego Ceballos.
Álamo: José Roberto Arenas Martínez.
Las y los 212 alcaldes seguramente serán protagonistas – para bien y para mal – en la elección de los 30 diputados locales y 19 diputados federales que en el 2027 se llevará a cabo, mantener el ritmo de trabajo de sus antecesores, manejar de manera honesta los recursos públicos, mejorar los niveles de seguridad, mantener una gobernabilidad en sus municipios que “invite” a la inversión privada a impulsar la creación de fuentes de empleo, mantener la humildad y cercanía con los ciudadanos permitirá que se demuestre una vez más, que la verdadera transformación depende de representantes populares realmente comprometidos con sus municipios, “dignificar” la política es una de las tareas que asumen desde el momento que dijeron: “Si Protesto”.
¿Por qué algunos servidores públicos creen que su mejor “carta de presentación” es decir “yo no soy político”? ¿Por qué algunos servidores públicos creen que decir “ yo no soy político “ es una carta de “No antecedentes penales”? lo cierto es que cuando se deja de ejercer la política cunde el desorden.
Veracruz necesita nuevas figuras políticas con proyección estatal e incluso nacional, Veracruz debe tener de nuevo a mujeres y hombres que por su trabajo en el ejercicio del poder desde el ámbito municipal, estatal o en su quehacer legislativo sean candidatos naturales para la renovación de la Cámara de Diputados y del Congreso Local, ex alcaldes y alcaldes en funciones deben ser protagonistas, no es un deseo de ambición personal, serán protagonistas por el buen trabajo llevado a cabo durante su administración municipal o por el trabajo llevado a cabo en el ejercicio del poder, ¿acaso no el desempeño en el servicio público debe ser la mejor “carta de presentación”?
¿Es pecado pensar en la sígueme elección? No es “pecado” si la mayor motivación es llevar a cabo un “Buen Gobierno” en el sentido más amplio de su significado, no es “pecado” si el gobernante logra sumar a favor de su proyecto a sectores sociales que su momento no apoyaban su plan de gobierno, no es “pecado” si ese deseo de trascender – más allá de su demarcación territorial – lo impulsa a llevar a cabo un gobierno para todos sin soberbia en el ejercicio del poder.
El “infierno” lo vivirán quienes han llegado con la ambición a flor de piel, quienes ven el recurso público como patrimonio personal, quienes creen tener la “verdad absoluta” sin escuchar a nadie, quienes solo presten oídos a “loas y adulaciones” que los hagan escapar de una realidad social ajena y distante a lo que escuchan, quienes no asuman con determinación y dignidad todas las atribuciones consagrados en la Ley y sobre todo, quienes estén más “interesados” en aplaudir las acciones del gobierno federal o estatal y se olviden de trabajar para que esos aplausos les brinden a ellos sus paisanos por el buen trabajo que llevan a cabo.
Las y los alcaldes tendrán 4 años para demostrar si realmente quieren estar en el lado correcto de la historia – más allá del color de sus camisetas o chalecos -, estar en la acera donde caminen con la cabeza erguida y el reconocimiento de sus paisanos…o estar en la acera de enfrente olvidados, rechazados y tal vez…entre 4 paredes sin ver el sol.
P.D.- Con el ánimo que de las y los 212 alcaldes sean más mucho más los que disfruten la Gloria…Escribiré otro día.
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