Entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Rocío Nahle García hay más en común que el solo hecho de haberse convertido en las primeras mujeres en gobernar un país y el estado de Veracruz.
Las dos mandatarias tienen una visión clara de gobierno, provienen de la lucha de la izquierda en México y con su liderazgo, capacidad y equipo de trabajo están haciendo frente a cualquier adversidad, lo que incluye cambios de fondo.
Probablemente, uno de los retos más importantes al que Sheinbaum y Nahle se han enfrentado desde su llegada ha sido la impunidad, en virtud de los pendientes que hay en materia de procuración de justicia y el eco que hace entre mexicanos y veracruzanos.
Durante esta semana, el Congreso de Veracruz aprobó con 42 votos a favor diversas reformas a la Constitución Política local para modificar el procedimiento para la designación y el periodo en el cargo de la persona titular de la Fiscalía General del Estado (FGE). De esta manera, el Poder Legislativo aprobará, a propuesta del Poder Ejecutivo, el nombramiento de la o el titular de la FGE por un periodo de cuatro años con la posibilidad de ratificación.
A nivel federal, la bomba que explotó fue la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República (FGR), lo cual obligará a que el Senado seleccionar a 10 aspirantes, aprobar dicha lista, remitirla a la presidencia de la República para elegir una terna y que se vote con al menos dos terceras partes de los senadores presentes.
Lo que queda claro es que Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle traen la misma escuela, persiguen el mismo objetivo: gobernar con resultados y eso incluye el combate a la impunidad.
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