Madrid, España.– En un Santiago Bernabéu que rugía con la intensidad de 262 ediciones previas, el Real Madrid se impuso 2-1 al FC Barcelona en el primer El Clásico de la temporada 2025-26 de LaLiga. Los goles de Kylian Mbappé y Jude Bellingham sellaron una victoria que extiende la racha madridista a 12 triunfos en 13 partidos, abriendo una brecha de cinco puntos en la tabla de posiciones. Pero el fútbol, como siempre en este duelo eterno, no se limitó al balón: expulsiones, provocaciones y hasta intervención policial marcaron un final digno de un guion de Hollywood.
El partido, que arrancó a las 16:15 hora local bajo la dirección de Xabi Alonso en el banquillo madridista, prometía ser un festín de goles. Los blancos, líderes invictos en la liga salvo por una derrota ante el Atlético, llegaban con Mbappé en modo depredador –promediando un gol cada 79 minutos– y Vinícius Jr. ansioso por revancha tras las humillaciones culés de la campaña pasada. Barcelona, segundo con solo dos puntos de desventaja, aterrizaba con el ímpetu de Hansi Flick, fresco de un 6-1 al Olympiacos en Champions, pero lastrado por lesiones clave: Robert Lewandowski, Raphinha, Gavi, Dani Olmo y Marc-André ter Stegen en la enfermería.
Un Primer Tiempo de Dominio Blanco y Resistencia Culé
Desde el pitido inicial, el Madrid impuso su ley. Con una alineación que mezclaba experiencia y juventud –Courtois en portería; Alexander-Arnold, Militão, Huijsen y Carreras en defensa; Tchouaméni, Valverde y Bellingham en el medio; y un tridente letal de Güler, Mbappé y Vinícius–, los de Alonso generaron un xG (goles esperados) de 4.02, según datos post-partido. Mbappé abrió el marcador en el minuto 23 con un derechazo cruzado tras un contraataque demoledor, su quinto tanto en LaLiga esta temporada y un candidato firme al Balón de Oro.
El Barcelona, con Szczesny bajo palos –reclutado como emergencia–, Koundé, Cubarsí, García y Balde atrás; Pedri, De Jong y Casado en el motor; y Yamal, Rashford y López al frente, resistió a base de heroicidades. El polaco Szczesny se erigió en figura con nueve paradas, incluyendo un penal crucial a Mbappé en el 38′. “Honor a Chesny”, tuiteó Invictos, resumiendo el pulmón que evitó una goleada en el primer acto. Sin embargo, Lamine Yamal, el prodigio de 17 años que había avivado la previa con declaraciones picantes (“El Madrid no nos asusta”), lució desdibujado y desconectado, incapaz de replicar su magia habitual.
Segundo Tiempo: Bellingham Define y la Tensión Explota
El complemento fue un calvario para los culés. Pedri vio la roja en el 55′ por una entrada temeraria sobre Bellingham, dejando al Barça con diez y exponiendo las fisuras defensivas que dejó la salida de Íñigo Martínez. El inglés, en una masterclass de inteligencia táctica, amplió la ventaja en el 67′ con un remate de cabeza en un córner, su tanto número 950 en la carrera de Cristiano Ronaldo… espera, no: un gol que evoca los mejores días del galés en el Bernabéu.
Barcelona recortó distancias en el 82′ por medio de un autogol de Militão tras un centro de Yamal, pero ya era tarde. El Barça, con un xG de apenas 1.15, careció de punch ofensivo sin sus lesionados y mostró grietas en el eje central: la dupla Cubarsí-García no replicó la solidez de antaño. Flick, que soñaba con igualar la racha de cinco Clásicos ganados por Pep Guardiola, se fue con las manos vacías y un equipo que “no estuvo a la altura”, como lamentó el periodista Diego Plaza.
El pitido final desató el caos. Vinícius, sustituido en el 70′ por Rodrygo, protagonizó un numerito al increpar a Alonso por la decisión, mostrando un “mal sabor de boca” que empañó su gran actuación (constante amenaza por banda). Pero el clímax llegó en los túneles: Dani Carvajal se acercó a Yamal con un “¡Hablas mucho!” en referencia a sus bravatas previas, mientras todo el Madrid –Courtois incluido– rodeaba al canterano culé. La policía tuvo que intervenir para separar a jugadores y staffs, en una escena que recuerda los Clásicos más visceral de los 2000.
Implicaciones: Madrid vuela, Barça reflexiona
Esta victoria no solo reivindica a un Madrid que sufrió cuatro derrotas culés la temporada pasada (incluida la final de Copa), sino que valida el proyecto de Alonso en su debut en el derbi. Tchouaméni fue un muro (10/10), y el tridente Mbappé-Vinícius-Bellingham promete tormentas. Para Barcelona, la derrota expone urgencias: lesiones, una defensa frágil y un Yamal que, pese a su juventud, pagó caro su hype en Instagram (tres derrotas seguidas tras stories “de la suerte”).
Con 23 goles en los últimos cuatro Clásicos, nadie esperaba menos drama. Pero en este 262º capítulo, el Madrid dictó la ley: fútbol, piques y un recordatorio de por qué El Clásico es el rey de las rivalidades. ¿La próxima? En el Camp Nou, donde el fuego promete arder aún más. Hala Madrid… o Visca Barça. El ciclo continúa.
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