Oklahoma City.– En un vibrante y dramático Juego 7 de las Finales de la NBA 2025, el Oklahoma City Thunder se alzó con el título al derrotar a los Indiana Pacers por 103-91 en el Paycom Center, marcando la primera vez que la franquicia, bajo el nombre de Thunder, levanta el Trofeo Larry O’Brien. La serie, que llegó a un séptimo encuentro por primera vez desde 2016, fue un espectáculo de intensidad y competitividad, culminando con una victoria contundente para el equipo local.
El Thunder, liderado por el MVP de la temporada regular Shai Gilgeous-Alexander, mostró su fortaleza en casa, donde mantuvo un récord impresionante de 10-2 en los playoffs. Gilgeous-Alexander brilló con 29 puntos, 5 rebotes y 12 asistencias, demostrando por qué es considerado una de las superestrellas de la liga. Jalen Williams aportó 20 puntos, mientras que Chet Holmgren destacó con 18 puntos, 8 rebotes y 5 bloqueos, consolidando su impacto en ambos lados de la cancha. La defensa de Oklahoma fue clave, limitando a los Pacers a un 26.7% en triples y forzando 21 pérdidas de balón en el encuentro.
Por su parte, los Pacers llegaron al partido con la baja significativa de Tyrese Haliburton, quien sufrió una lesión en la pantorrilla que limitó su participación a solo 7 minutos, en los que anotó 9 puntos. Sin su líder, Indiana dependió de Pascal Siakam (16 puntos, 4 rebotes) y Andrew Nembhard (15 puntos, 6 asistencias), pero no pudieron contrarrestar el ritmo y la intensidad de los Thunder, especialmente en la segunda mitad. La ausencia de Haliburton marcó un punto de inflexión, ya que los Pacers, conocidos por sus remontadas épicas en estos playoffs, no lograron encontrar la chispa necesaria para dar la sorpresa en Oklahoma.
La serie fue una montaña rusa emocional. Los Pacers sorprendieron en el Juego 1 con una remontada liderada por Haliburton, quien anotó un doble decisivo a 0.3 segundos del final para un 111-110. Oklahoma respondió en el Juego 2 con un contundente 123-107, empatando la serie. Los siguientes partidos fueron igual de disputados: Indiana tomó ventaja 2-1, pero el Thunder empató 2-2 con una gran actuación de Gilgeous-Alexander (35 puntos) en el Juego 4. Oklahoma se puso 3-2 tras el Juego 5 (120-109), pero los Pacers forzaron el Juego 7 con una paliza de 108-91 en el Juego 6, aprovechando un mal día de los Thunder.
El tercer y cuarto cuartos del Juego 7 fueron decisivos, con los Thunder elevando su nivel de juego, liderados por Holmgren y Williams, quienes sentenciaron el encuentro con jugadas clave. La afición en el Paycom Center estalló en júbilo al final del partido, celebrando no solo el primer campeonato de la franquicia desde su mudanza a Oklahoma en 2008, sino también el fin de una sequía de títulos desde 1979, cuando eran los Seattle Supersonics.
Para los Pacers, esta derrota marca su segunda aparición en unas Finales de la NBA sin éxito, tras perder en 2000 ante los Lakers. A pesar de la derrota, el equipo de Rick Carlisle demostró ser un contendiente formidable, con un futuro prometedor liderado por jóvenes talentos como Haliburton, Nembhard y Siakam.
El entrenador del Thunder, Mark Daigneault, elogió a su equipo tras el partido: “Este grupo ha mostrado resiliencia y carácter toda la temporada. Hoy jugamos con corazón y defendimos como campeones”. Por su parte, Carlisle reconoció el esfuerzo de los Pacers: “Luchamos hasta el final, pero la lesión de Tyrese y la gran actuación de Oklahoma marcaron la diferencia. Estoy orgulloso de este equipo”.
Los Thunder celebrarán su histórico triunfo en Oklahoma City, mientras la NBA cierra una temporada inolvidable, marcada por una final que mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos.
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