enero 15, 2026

En Esta Hora

Porque la noticia… no puede esperar

Nahle le jala las orejas a Zepeta; le pide que respete nombramientos emanados de la dirigencia nacional

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Cuando la calle se convierte en el foro principal para reclamar justicia política, es que algo no anda bien al interior de los partidos. La escena que se vivió en la plaza Lerdo, donde la promotora de la 4T en Sayula de Alemán, Modesta Clemente Vicente, alzó la voz contra el presunto “dedazo” y la supuesta venta de candidaturas por parte de Esteban Ramírez Zepeta, debería hacer sonar las alarmas en Morena.

Pero la reacción de la gobernadora Rocío Nahle fue, cuanto menos, sintomática: reconoció públicamente que algo está mal y que no debe repetirse. Su expresión —“esto no debe ser”— funciona como una reprimenda directa, aunque diplomática, a su compañero de partido. Un jalón de orejas con micrófono abierto. Y es que cuando una lideresa territorial señala que su lugar fue arrebatado para favorecer a los familiares de una alcaldesa, y cuando denuncia que se están haciendo negocios con las candidaturas, no estamos ante un simple malentendido burocrático: estamos hablando de una práctica que erosiona la confianza ciudadana en el proyecto político de la 4T.

Nahle, con todo y sus reservas institucionales, optó por deslindarse del lodazal partidista: pidió que Ricardo Ahued reciba a la inconforme, que se documente el nombramiento y se envíe a Luisa María Alcalde. Una forma elegante de decir: “esto es un asunto interno, pero que no se quede debajo de la alfombra”. Lo cierto es que, aunque afirme que no se mete en temas de partido, la simple mención de su intervención pública ya representa una postura política. Después de todo, la mandataria es la jefa política de Morena en la entidad. Una gobernadora firme que toma distancia, pero no se desentiende.

El caso de Sayula no puede tomarse a la ligera. Los señalamientos son graves: imposición de candidaturas, nepotismo, enriquecimiento ilícito. ¿Dónde queda la transparencia? ¿Dónde el compromiso con las bases? Si Morena quiere evitar que el discurso de regeneración se vuelva una burla, deberá atender con seriedad estos reclamos. Y si Ramírez Zepeta realmente ha hecho negocios con la política, el mínimo acto de dignidad institucional es que se le investigue.

En política, como en la vida, los silencios también hablan. Pero los gritos en la plaza no se pueden ignorar. Y cuando la jefa del Ejecutivo llama la atención a su propio partido, más vale que el partido escuche.

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